Raphinha convirtió su gol ante Australia en mucho más que el empate de Brasil. El delantero había conocido el día anterior a Zion, un niño de 11 años con una enfermedad rara que afecta progresivamente a su visión, quien le pidió una celebración muy concreta si conseguía marcar. El brasileño cumplió su promesa.
Raphinha apenas necesitó unos segundos para dejar claro que su celebración tenía un significado especial. En el minuto 44 del partido entre Australia y Brasil, el delantero asumió la responsabilidad de lanzar un penalti y convirtió el 2-2. Después de marcar, se llevó las manos al rostro y dibujó unas gafas antes de continuar con la celebración junto a sus compañeros.
El gesto no fue improvisado. Un día antes, Raphinha había conocido en Brisbane a Zion, un niño australiano de 11 años, hijo de madre brasileña y padre australiano, que padece distrofia de conos y bastones, una enfermedad genética poco frecuente que afecta a la retina y puede provocar una pérdida progresiva de la visión.
Zion es aficionado al fútbol, juega como centrocampista y tiene a Raphinha entre sus grandes referentes. Para poder conocer al jugador brasileño, viajó junto a su madre durante unas ocho horas en tren hasta Brisbane. El encuentro fue organizado por UOL en colaboración con la Confederación Brasileña de Fútbol.
Durante la conversación, Zion le hizo a Raphinha una petición sencilla: si marcaba contra Australia, quería que celebrara el gol haciendo unas gafas con las manos. El futbolista aceptó y tuvo la oportunidad de cumplir su palabra apenas un día después.
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Un gesto que comenzó antes del partido
La historia de Zion está estrechamente ligada a una enfermedad que ha ido modificando su capacidad para ver. Fue diagnosticado a los cinco años y, según explicó su madre a UOL, actualmente necesita acercarse mucho para poder reconocer a las personas. La evolución de la enfermedad puede variar entre pacientes y los médicos no pueden determinar con exactitud cómo continuará afectando a su visión.
A pesar de ello, el fútbol ocupa un lugar importante en su vida. Zion continúa jugando y mantiene una especial admiración por Raphinha, algo que hizo todavía más significativo el encuentro entre ambos antes del partido.
Cuando llegó el momento del encuentro entre Australia y Brasil, la petición del niño terminó trasladándose al terreno de juego. Australia se había adelantado después del gol de Vanderson para Brasil y posteriormente había dado la vuelta al marcador con los tantos de Alessandro Circati y Connor Metcalfe. Con el conjunto brasileño por detrás, Raphinha tuvo la oportunidad de igualar el encuentro desde el punto de penalti y no falló.
Tras marcar el 2-2, cumplió exactamente lo que había prometido.
Brasil acabaría remontando en la segunda parte gracias a los goles de Bruno Guimarães y Vinícius Júnior, este último también de penalti, para cerrar el partido con un 4-2. Sin embargo, para Zion el resultado probablemente quedó asociado a un momento concreto: ver a su ídolo realizar en un estadio de Brisbane una celebración que había nacido de una petición hecha por él apenas un día antes.
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Raphinha deja la concentración de Brasil
La concentración brasileña tuvo además una consecuencia para Raphinha. El atacante fue sustituido al descanso del partido ante Australia después de sentir molestias musculares y los exámenes realizados posteriormente detectaron un pequeño edema muscular en la parte posterior del muslo derecho.

La CBF informó este miércoles de que Raphinha fue desconvocado como medida de precaución y no participará en el próximo amistoso de Brasil ante India, previsto para el 3 de octubre.
Su gol ante Australia terminó siendo, por tanto, su última intervención en esta concentración de la selección brasileña. Pero más allá del marcador, aquel tanto quedará ligado a una promesa que el futbolista decidió cumplir: unas simples gafas hechas con las manos para un niño que había viajado durante horas para conocer a su ídolo.
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