Los «All Whites» y los «persas»debutaron con un empate a 2 en uno de los partidos más parejos y entretenidos hasta ahora
El segundo partido del grupo G tras el empate entre Egipto y Bélgica llevado a cabo en Los Ángeles dio por finalizada la jornada mundialista en un día de empates pues en ninguno de los otros partidos los equipos pudieron pasar de las tablas. Nueva Zelanda que llegaba al mundial como único representante de la OFC dió un espectáculo memorable junto a su par de Irán, que con un apoyo mayor al esperado de parte de la afición, dejaron un partido para el recuerdo.
Show de las delanteras de ambos equipos ante la fragilidad defensiva
Irán empezaba el partido con un dominio mayor de las acciones, arrinconaba al equipo de Nueva Zelanda en su propio campo pero no conseguía vulnerar la defensa, sin embargo, las arremetidas constantes de Mehdi Taremi en conjunto con Shahriar Moghanlou, los pases de Saman Ghoddos y de Saeid Ezatolahi metían presión constante a la defensa neozelandesa en la que estaba presente el carismático Tim Payne como lateral por derecha.
Pero fueron los «All whites» quienes golpearon primero tras un balón largo que le cayó al siempre confiable Chris Wood, que estando de espaldas a la portería bajó el balón con el pecho hizo una pared con Elijah Just le terminó sirviendo el balón nuevamente con un control con el pecho al joven delantero del Motherwell FC y este marcó un lindo gol de volea. El golpe lo sintió de manera inmediata Irán que perdió el ímpetu con el que había iniciado, mientras que Nueva Zelanda creció de manera exponencial.
Irán responde tras la pausa de rehidratación
El partido se jugaba al ritmo de Nueva Zelanda, los tiempos los controlaba el cojunto neozelandés a placer a pesar de alguna que otra escaramuza «persa», con el pasar de los minutos llegaba la pausa de rehidratación, momento en el que Irán pudo retomar el ímpetu tras el gol y empezó a llegar frecuentemente exponiendo los errores de una defensa frágil como la neozelandesa. La primera acción peligrosa tras la pausa llegaría gracias al propio Mehdi Taremi que hizo un disparo lejano que se estrelló contra el poste derecho del portero Crocombe.
El gol llegaría a los 32′ tras un desborde inciado por Ramin Rezaeian que condujo por banda derecha, recortó hacia adentro dando un pase a Ghoddos que de primera dejó para Shariar quien con un pequeño desvío habilitó al propio Rezaeian para marcar con borde externo el gol del empate y desatar la euforia en el SoFi Stadium. El primer tiempo continuó con paridad hasta el final con ocasiones para unos y para otros pero se irían al descanso con el marcador igualado.
Nueva Zelanda sale con todo en el segundo tiempo
Con la energía renovada y con el resultado entre ceja y ceja, los equipos salían al segundo tiempo con la mente centrada en la victoria sabiendo que ganar les podía dar grandes opciones de cara a los dieciseisavos de final, quienes hacían gala de esta decisión desde lo actitudinal fueron los «All whites» que arremetieron desde los primeros minutos contra el arco de Alireza Beiravand y sometieron a los iraníes en defensa durante los primeros 10 minutos de la segunda mitad.
A los 55′ llegó una nueva combinación del tridente de ataque comandado por Chris Wood, Sapreet Singh y el goleador neozlenadés de la noche Elijah Just que con una jugada muy bonita elaborada desde el medio campo combinaron a la perfección entre los tres, iniciando con Singh que encontró a Just que posteriormente hizo una pared con el delantero del Nottingham Forest para devolver de primera y encontrar a Just que definió muy bien para batir a Beiravand y poner el 1-2 en el marcador.
Irán no baja los brazos y firma el empate con Nueva Zelanda
La euforia y el envión oceánico no duró mucho, pues en esta ocasión Irán pudo encontrarse nuevamente en partido pronto, pues los cambios de Ali Alipour y Mehdi Ghayedi le habían dado a los persas un segundo aire y tan solo 9 minutos después del segundo gol en contra, nuevamente aparecería Ramin Rezaeian que con un centro exquisito desde la banda derecha al segundo poste encontraría de cabeza a Mohammad Mohebbi que definió pegado al palo para vencer a Crocombe y decretar la igualdad en el marcador.
Tras el empate de Irán, el partido se planchó y no existieron muchas oportunidades para uno o para otro, la igualdad en el marcador quedó reflejada en el trámite de un partido memorable y emotivo por todo lo que rodeaba a las dificultades que enfrentan los iraníes en la actualidad y por ser el regreso de Nueva Zelanda a una cita mundialista tras 16 años de ausencia y en el que recibieron apoyo casi por igual de parte de la afición.
Lo que sigue para Irán y Nueva Zelanda
Los «persas» vuelven, como será la constante en estos dos partidos de fase de grupos, a su base en Tijuana, México y tendrá que viajar el día domingo 21 al mismo estadio de Los Ángeles para enfrentar a Bélgica, por su parte, Nueva Zelanda tendrá que perpararse para enfrentar a Egipto en una auténtica final por el grupo en Vancouver.
