Un apellido que ya era parte del fútbol neozelandés
El Mundial 2026 sigue dejando historias que trascienden los resultados. Una de las más especiales tiene como protagonista a Tyler Bindon, defensor de Nueva Zelanda, quien escribió una página inédita en la historia de la FIFA al convertirse en el primer futbolista que comparte con su madre el honor de haber disputado una Copa del Mundo.
La historia comenzó mucho antes de los estadios de Norteamérica. Tyler nació en Auckland el 27 de enero de 2005 dentro de una familia marcada por el deporte de alto rendimiento. Su padre, Grant Bindon, fue capitán de la selección neozelandesa de voleibol, mientras que su madre, Jenny Bindon, se convirtió en una de las leyendas del fútbol femenino del país.

El niño que practicó 17 deportes
La versatilidad deportiva acompañó a Tyler desde pequeño. Sus padres llegaron a contabilizar hasta 17 disciplinas diferentes practicadas por su hijo, entre ellas rugby, hockey, atletismo y orientación.
Sin embargo, el fútbol terminó imponiéndose. Entre viajes a estadios, entrenamientos familiares y la influencia directa de su madre, Tyler desarrolló una pasión que acabaría llevándolo al escenario más importante del planeta.
Cuando tenía 12 años, la familia se trasladó a Estados Unidos tras la incorporación de Jenny al programa universitario de UCLA. Allí comenzó una etapa para el joven defensor, que ingresó en la academia de Los Angeles FC y aceleró su desarrollo.
De Los Ángeles a la Premier League
Su crecimiento llamó rápidamente la atención en Europa. Reading apostó por su talento y posteriormente en el Nottingham Forest aseguró su futuro con un contrato a largo plazo.

Las buenas actuaciones durante su cesión en Sheffield United terminaron abriéndole las puestas de la selección absoluta de Nueva Zelanda para el Mundial 2026.
El minuto que cambió la historia
El momento llegó el 15 de junio de 2026.
Nueva Zelanda enfrentaba a Irán en Los Ángeles, una ciudad con enorme significado para la familia Bindon. En el tiempo añadido, el seleccionador decidió sustituir a Marko Stamenic e introducir a Tyler en el terreno de juego.
La acción parecía una sustitución más. En realidad, acababa de convertirse en uno de los momentos más simbólicos de la historia de los Mundiales.
Con ese ingreso al campo, Tyler y Bindon pasaron a ser la primera madre e hijo que participan en Copas del Mundo organizadas por la FIFA.
El legado de Jenny Bindon
La dimensión del logro se entiende mejor al conocer la trayectoria de Jenny.
Nacida en Estados Unidos, defendió la portería de Nueva Zelanda en 77 encuentros internacionales y disputó los Mundiales de 2007 y 2011, además de dos Juegos Olímpicos.
Su carrera ayudó a impulsar el crecimiento del fútbol femenino neozelandés y la convirtió en una figura de referencia para generaciones posteriores.
Quince años después de su última Copa del Mundo, su hijo completó una historia imposible de imaginar cuando ambos entrenaban juntos en el jardín familiar.
Un récord que trasciende generaciones
El fútbol había visto anteriormente a padres e hijos disputar Mundiales, como los casos de la familia Maldini o los Alcántara.
Pero nunca una madre y su hijo habían alcanzado juntos semejante hito.
Por eso, más allá de los resultados de Nueva Zelanda en el torneo, el apellido Bindon ya ocupa un lugar permanente en la historia del fútbol mundial.

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