El Arsenal dio un paso firme hacia la final de la EFL Cup con una victoria trabajada y merecida en Stamford Bridge. El 2-3 final no refleja del todo la superioridad de un equipo que controló los tiempos, castigó los errores del rival y volvió a mostrar por qué el proyecto de Mikel Arteta está plenamente consolidado.
Desde el arranque, los ‘gunners’ mostraron su plan con claridad: presión alta, circulación rápida y explotación quirúrgica del balón parado. A los siete minutos, un saque de esquina ejecutado por Declan Rice encontró la cabeza de Ben White, que se adelantó ante la mala salida de Robert Sánchez para abrir el marcador.

Su último gol fue en abril de 2024, también contra el Chelsea
Balón parado, una marca registrada de Arteta
El primer gol no fue casualidad. El Arsenal volvió a sacar máximo rendimiento a una de sus grandes armas esta temporada: la estrategia. Con movimientos bien trabajados y una lectura precisa de los espacios, el equipo londinense volvió a castigar a un Chelsea frágil en defensa aérea.
Ese dominio estructural se mantuvo durante toda la primera parte, con un Arsenal cómodo, paciente y superior, incluso cuando el ritmo del partido bajó.
El Arsenal castiga tras el descanso
Nada más comenzar la segunda mitad, el conjunto de Arteta dio otro golpe. Ben White volvió a ser protagonista con un centro aparentemente inocente que Robert Sánchez no logró blocar. El balón quedó muerto en el área y Viktor Gyökeres, atento, empujó a puerta vacía para el 0-2.
El gol confirmó la sensación de control absoluto del Arsenal, que encontró espacios con facilidad y obligó al Chelsea a jugar siempre a contracorriente.
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Zubimendi, el cerebro que marca diferencias
Cuando el Chelsea amagó con reaccionar tras recortar distancias, apareció el mejor fichaje del Arsenal esta temporada. Martín Zubimendi recibió dentro del área una dejada de Gyökeres, condujo con calma, amagó ante Fofana y definió con un disparo preciso junto al palo.
Un gol de centrocampista total que resume su impacto en el equipo: inteligencia, pausa, calidad técnica y jerarquía en los momentos clave. Zubimendi no solo marcó el tercero; confirmó su rol como pieza esencial en el engranaje de Arteta.
Gyokeres holdup play to set up Martin Zubimendi’s goal 😮💨
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El Arsenal perdona, pero no sufre
Con el 1-3 en el marcador, el Arsenal tuvo opciones claras para sentenciar la eliminatoria. Robert Sánchez evitó el cuarto con un paradón espectacular a Mikel Merino, en una acción que pudo dejar la serie prácticamente decidida.
El Chelsea aprovechó los últimos minutos para reducir distancias, pero el Arsenal nunca perdió el control emocional del encuentro. Supo sufrir lo justo, gestionar la ventaja y marcharse con un resultado favorable que lo coloca como claro favorito para la vuelta en el Emirates Stadium.
Ventaja merecida y sensación de equipo hecho
El 2-3 deja la eliminatoria abierta, pero el Arsenal sale reforzado. Dominó el juego, fue superior en estructura y mostró una madurez competitiva que marca la diferencia en este tipo de eliminatorias.
El próximo 3 de febrero, los ‘gunners’ buscarán cerrar el pase a la final ante su gente, con la certeza de que este equipo sabe competir, sabe castigar y, sobre todo, sabe controlar los escenarios complejos.