El regreso a Primera duró menos de un año
El fútbol tiene historias de gloria, pero también capítulos crueles. Y el del Real Oviedo en la temporada 2025-26 quedará marcado como uno de los golpes más duros para el fútbol español reciente. Apenas un año después de celebrar un histórico regreso a LaLiga tras más de dos décadas de ausencia, el conjunto asturiano confirmó su descenso matemático a Segunda División.
El empate en el Carlos Tartiere ante el Getafe CF y la victoria del Girona FC terminaron por sentenciar a un equipo que nunca logró recuperarse de una primera vuelta desastrosa.
La tragedia parecía escrita desde hace meses, aunque el equipo consiguió alimentar una pequeña esperanza durante la recta final del campeonato. Sin embargo, los números terminaron siendo demasiado contundentes.
Una primera vuelta que condenó al equipo
El gran problema del Oviedo estuvo en el inicio de temporada. El equipo apenas sumó 13 puntos en las primeras 21 jornadas, una cifra insuficiente para competir por la permanencia en una Liga cada vez más exigente.
Ni Veljko Paunović ni Luis Carrión lograron encontrar estabilidad en los primeros meses. Cuando el club reaccionó, ya era demasiado tarde.
La llegada de Guillermo Almada en la jornada 17 cambió la imagen competitiva del equipo. El Oviedo empezó a mostrarse mucho más sólido, intenso y competitivo, pero la diferencia acumulada respecto a sus rivales directos terminó siendo imposible de remontar.
Con solo 29 puntos en 35 jornadas, el conjunto asturiano quedó condenado incluso antes del cierre oficial de la temporada.
El posible adiós de Santi Cazorla
El descenso también podría marcar el final de una de las historias más emotivas del fútbol español reciente. Santi Cazorla regresó al club de su vida con la misión de devolverlo a Primera División. Lo consiguió. Pero el sueño de consolidar al equipo en la élite terminó convirtiéndose en una despedida amarga.
El exjugador de Arsenal FC, Villarreal CF y Málaga CF ya dejó entrever recientemente que la retirada está cerca a sus 41 años.
Aunque todavía no existe confirmación oficial, todo apunta a que el doble campeón de Europa con España podría haber disputado sus últimos partidos en Primera División.
El reto de volver a empezar
El descenso supone un golpe deportivo y emocional enorme para el oviedismo, especialmente después de tantos años peleando por regresar a la máxima categoría.
Sin embargo, el cierre de esta temporada también deja señales positivas. El rendimiento del equipo con Almada en el banquillo mostró una base competitiva que podría convertir al Oviedo en uno de los grandes favoritos para luchar nuevamente por el ascenso en la campaña 2026-27.
El sueño terminó demasiado pronto. Pero en Oviedo, después de todo lo vivido durante las últimas décadas, nadie piensa dejar de creer.
— Real Oviedo (@RealOviedo) May 11, 2026