El regreso de un sueño: Oviedo, 24 años después
En el mundo del fútbol, los sueños no tienen fecha de caducidad. El Real Oviedo lo sabe bien. Después de 24 años de lucha, caídas, crisis y esperanza, el club ‘carbayón’ ha regresado a Primera División.
La noche en el Carlos Tartiere fue más que una victoria. Fue el cierre de una herida abierta desde el 2001, cuando el equipo descendió tras perder frente al Mallorca de Luis Aragonés. En aquella jornada amarga, el Oviedo rozó la salvación… pero el destino tenía otros planes. Lo que siguió fue un viaje por el desierto del fútbol español: temporadas en Segunda, en Segunda B, problemas económicos, y la incertidumbre de si alguna vez volverían.
Pero el fútbol también es poesía. La temporada 2024-25 quedará escrita con letras doradas en la historia del club. Terceros en la fase regular con 75 puntos, 21 victorias, 12 empates y solo 9 derrotas. El Carlos Tartiere, con apenas cuatro caídas en todo el año, fue un bastión inexpugnable. El ascenso directo se escapó en la última jornada, pero no los detuvo.
En los playoffs, primero tumbaron al Almería. Luego, tras caer en la ida ante el Mirandés, lograron la remontada en casa con un estadio que rugía como en sus mejores años.
La clave del cambio llegó con Veljko Paunovic, el técnico serbio que tomó el mando en marzo tras una mala racha con Javi Calleja. Paunovic lo transformó todo: 10 jornadas sin perder, 7 victorias y un 70% de efectividad. Oviedo volvió a creer.
Y los hijos de tus hijos preguntarán por ellos… Sí, volvimos#OviedoSiempreDePrimera#HoyEsReal#RealOviedo 🔵⚪️ pic.twitter.com/GhCMP0EoHM
— Real Oviedo (@RealOviedo) June 21, 2025
Y en el campo, dos nombres propios: Alemao, máximo goleador con 14 tantos, y Santi Cazorla, el genio eterno. A sus 40 años, el jugador que vivió el dolor del descenso regresó para escribir el capítulo más emocionante de su carrera. No jugó la ida por lesión, pero se forzó para la vuelta. Y lo logró. El equipo de su vida volvía a la élite… con él dentro del campo.
Oviedo vuelve. Y con él, una afición que nunca dejó de creer.
