La grada del Olímpic Lluís Companys fue testigo de algo que hasta hace poco parecía imposible: un Barcelona vencedor sin Lamine Yamal sobre el césped.
El triunfo 3-0 frente al Getafe, con doblete de un Ferran Torres imperial y la precisión de Dani Olmo, confirmó una nueva realidad: el Barça ya no depende únicamente de su joven estrella.
La diferencia con el pasado es abismal. En la temporada 2024-25, los culés fueron incapaces de ganar en LaLiga sin el ahora ‘10’. Tres partidos sin Lamine, tres tropiezos: derrota en Anoeta frente a la Real Sociedad (1-0), empate en Balaídos ante el Celta (2-2) y caída en casa contra el Atlético (1-2). Apenas un punto de nueve posibles en aquella etapa sombría (Fuente: BeSoccer).
Said earlier all we need is those line breaking passes.
— Joel Oteng (@OtengFCB) September 21, 2025
Forget about the Olmo assist and look at that Raphina pass into the box.#LALIGAEASPORTS #BarçaGetafe
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Hoy, la historia cambió. En dos duelos ligueros recientes sin Lamine, el Barça se llevó los seis puntos: un 6-0 demoledor contra el Valencia y un 3-0 convincente frente al Getafe. El equipo de Hansi Flick, que además ganó 1-2 al Newcastle en Champions en un partido donde Lamine tampoco fue protagonista, refleja ahora un bloque sólido, con 15 o 16 titulares capaces de responder como un engranaje afinado.
El de Rocafonda, convaleciente por molestias sufridas en el último parón internacional, sigue siendo el foco de los reflectores. Pero mientras Lamine mira al Balón de Oro desde la distancia, su equipo ha aprendido a sobrevivir —y ganar— sin él. Una señal de madurez que, esta vez, no suena a casualidad.
