El Chelsea sobrevivió en el Mundial de Clubes, sí. Lo hizo con un 0-3 ante el Espérance de Tunis que maquilló, pero no limpió, las grietas que el equipo de Enzo Maresca ha dejado al descubierto en esta fase de grupos. Hay partidos que no se entienden solo por el marcador. Este fue uno de ellos.
Durante media hora, los ‘blues’ caminaron perdidos en el desierto tunecino. Sin brújula, sin ideas, sin magia. Con Nkunku borrado, con Dewsbury-Hall reinventado como extremo derecho y con un once que parecía más preocupado por evitar sanciones que por ganar. Fue Noni Madueke quien agitó el aire viciado con destellos, pero la sensación era clara: el campeón de la Conference League no encontraba su lugar en el Mundial.
Y entonces… dos golpes en dos minutos. Tosin Adarabioyo, gigante sin disfraz, cabeceó un regalo aéreo de Enzo Fernández. Segundos después, Liam Delap inventó un regate en el área y congeló al portero. 0-2 al borde del descanso. Injusto, pero efectivo.
¡Gol del Chelsea! ⚽️🔥 Tosin mide el centro de Enzo Fernández. Remate de cabeza excelente para mandar el balón al fondo. #MundialDeClubes2025 pic.twitter.com/LsFKVKGugE
— Nayib MF (@NayibMF) June 25, 2025
La segunda parte fue un trámite sin gloria. Nkunku intentó maquillarse con un penalti que el VAR le quitó de las manos. Tyrique George firmó el tercero gracias a un disparo raso y un error de Ben Said. Fin de la historia. ¿O comienzo de otra?
El Chelsea clasificó, sí. Pero el Benfica le espera. Y más adelante, tal vez Palmeiras o Botafogo. Esta vez no bastará con marcar. Esta vez, deberán jugar.