El Santiago Bernabéu no suele equivocarse cuando decide hablar. Esta vez lo hizo con dureza, sin matices y con una sensación de ruptura que se percibía desde antes de que rodara el balón. La afición del Real Madrid convirtió el estadio en un juicio público hacia su equipo, su entrenador y su presidente.
Las primeras pitadas llegaron justo después del himno, en la previa del partido. Un aviso claro. Lo que vino después fue un crescendo de protestas que marcaron el ambiente durante todo el encuentro.
Vinicius, Bellingham y Valverde, en el foco
Cada toque de Vinicius Jr. en la banda izquierda fue acompañado de silbidos. Una imagen que hace meses parecía impensable, hoy es una realidad incómoda. Jude Bellingham y Fede Valverde tampoco escaparon al castigo sonoro de una grada cansada de ver a un equipo irreconocible.
No fue una protesta individual, sino colectiva. El Bernabéu no distinguió jerarquías ni estatus: la plantilla entera quedó señalada.
Real Madrid fans are not happy 😡😤
— 433 (@433) January 17, 2026
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Arbeloa, cuestionado desde el primer día
El estreno de Álvaro Arbeloa como técnico en el Santiago Bernabéu fue cualquier cosa menos plácido. Cuando su imagen apareció por primera vez en los videomarcadores, la respuesta fue inmediata: una sonora pitada que dejó claro que parte de la afición no compra el nuevo rumbo.
La comparación con Xabi Alonso fue inevitable. El Bernabéu, lejos de cerrar heridas, dejó claro que el despido del técnico tolosarra sigue pesando.
Florentino también escucha a la grada
Antes de que se alcanzara el minuto seis de partido, un cántico retumbó con fuerza: “Florentino dimisión”. El presidente tampoco escapó a la indignación generalizada tras una semana traumática para el club.
Derrota en la Supercopa, eliminación en Copa del Rey ante el Albacete y la destitución de Xabi Alonso han activado todas las alarmas.
Una semana que cambió el clima del madridismo
El Bernabéu habló. Y lo hizo con una crudeza que no se veía desde hace años. El Real Madrid entra en una fase crítica donde ya no basta con ganar partidos: necesita recuperar la confianza de una afición que, por primera vez en mucho tiempo, parece haber perdido la paciencia.