El Manchester City inició el año con un empate sin goles que dejó más dudas que certezas. En el estadio de la Luz, ante un Sunderland intenso y valiente, el equipo de Pep Guardiola se quedó sin ideas y vio cortada su racha de seis victorias consecutivas en la Premier League.
El contexto no ayudaba. Con el Arsenal ya victorioso ante el Aston Villa (4-1), la presión recaía por completo sobre el City, obligado a responder para no descolgarse del liderato. No lo hizo.
— Manchester City (@ManCityFra) December 31, 2025
🔥 Sunderland, vigor, presión y convicción
El Sunderland, invicto en casa durante toda la temporada, planteó un partido de máxima intensidad. Cada presión, cada recuperación, fue celebrada en la grada como un gol. El público empujó a un equipo que entendió el partido desde la emoción y el orden.
Durante la primera parte, los locales no solo resistieron, sino que compitieron de tú a tú. El City apenas pudo imponer su jerarquía y vio cómo Cherki, Foden y Haaland quedaban anulados por el entramado defensivo local.
🎯 Una sola bala para Haaland
La primera mitad dejó una imagen insólita: el Manchester City solo generó una ocasión clara. Llegó en el minuto 37, cuando Erling Haaland se encontró con Roefs en un mano a mano que el noruego no suele perdonar. El portero del Sunderland respondió con una parada decisiva.
Antes, un gol de Bernardo Silva había sido bien anulado y Brobbey había probado a Donnarumma, confirmando que el partido estaba lejos de ser un monólogo celeste.
🧠 Rodri vuelve, pero no basta
La segunda parte trajo el regreso de Rodri, mes y medio después, tras la lesión de Nico González. Su entrada mejoró la circulación y permitió al City instalarse definitivamente en campo rival.
Con Doku aportando desborde y el Sunderland encerrado, el City rozó el gol en varias acciones: una carambola salvada bajo palos y un remate inverosímil de Gvardiol que se estrelló en el poste. No hubo premio.
🧊 Dos puntos que pesan para el Manchester City
El 0-0 final deja al Manchester City a cuatro puntos del liderato del Arsenal. Un frenazo inesperado, en un partido donde la posesión no fue sinónimo de control y donde la ofensiva final no logró romper el repliegue conmovedor del Sunderland.
