El sol caía sobre Londres cuando Manchester United volvió a vivir una pesadilla en Brentford. Lo que debía ser una tarde de redención para Rubén Amorim terminó en una herida más profunda para un club que parece perdido entre sus propios errores.
El inicio fue un mazazo: en apenas 20 minutos, Igor Thiago destrozó la defensa mancuniana con dos goles que evidenciaron la fragilidad de un equipo desordenado y sin alma. Según BBC Sport, el brasileño ya suma cinco tantos esta temporada, mientras los fichajes estelares de United siguen sin brillar.
Benjamin Sesko recortó distancias con su primer gol como red devil, pero el destino estaba escrito. Cuando Bruno Fernandes tuvo en sus pies la oportunidad de igualar desde el punto de penalti, su disparo flojo fue detenido por Caoimhin Kelleher. El capitán, símbolo de liderazgo, terminó siendo parte del hundimiento.
El golpe final llegó en el tiempo añadido: Mathias Jensen se escapó en un contragolpe y selló el 3-1. Amorim se marchó cabizbajo, consciente de que el respaldo de Jim Ratcliffe podría tener fecha de caducidad.
Ruben Amorim couldn’t watch as Bruno Fernandes’ penalty was saved by Caoimhin Kelleher 🫣 pic.twitter.com/tBfZkTn3dQ
— Premier League (@premierleague) September 27, 2025
El próximo duelo en Old Trafford ante el recién ascendido Sunderland puede ser su última bala antes de visitar Anfield contra Liverpool. La intriga se mantiene: ¿será Amorim el arquitecto de la reconstrucción o el próximo nombre en la lista de fracasos de United?
