Oyarzabal firma la primera victoria de la Real

En el fútbol, cada inicio de temporada es una película distinta. Esta vez, la Real Sociedad tuvo que esperar seis capítulos para escribir su primera victoria. En Anoeta, bajo la presión de un calendario que no perdona, el gol de Mikel Oyarzabal se convirtió en el respiro de un equipo que ya rozaba el abismo.

El Mallorca, en cambio, volvió a ser protagonista de una trama sombría: siete jornadas, cero victorias y apenas dos puntos. Jagoba Arrasate camina sobre una cuerda cada vez más delgada, con problemas que no solo deportivos.

El encuentro tuvo dos caras. La primera, una Real Sociedad que dominaba con la posesión pero sufría con la puntería. La segunda, un Mallorca que sobrevivía con interrupciones, consumiendo segundos en cada saque de puerta y cada saque de banda. El árbitro, Galech Apezteguía, incluso tuvo que advertirlo.

Barrenetxea, el más insistente en Anoeta, volvió a ganar la línea de fondo y regaló a Oyarzabal un gol que solo necesitaba empujar. Era el tanto número 117 del capitán con la camiseta txuri-urdin, a solo diez de López Ufarte, segundo máximo artillero histórico del club.

Pero la tensión no terminó ahí. El Mallorca reclamó dos penaltis: uno por un pisotón de Aramburu y otro por mano de Barrenetxea. El VAR anuló el segundo y la Real pudo, al fin, cerrar un partido.

Para Sergio Francisco, fue la primera victoria como técnico del equipo, un alivio tras seis intentos fallidos. Para el Mallorca, en cambio, la derrota confirma el peor arranque en Primera División en lo que va del siglo.

La historia, esta vez, la escribió Oyarzabal con un gol casi en la línea. Un golpe que vale más que tres puntos: vale oxígeno, confianza y tiempo.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo

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