Llegó a Valdebebas siendo apenas un adolescente, con sueños grandes y una mochila llena de ilusión. Veinte años después, Lucas Vázquez se marcha del Real Madrid convertido en símbolo de esfuerzo silencioso, resiliencia y fidelidad. Este 16 de julio, el club blanco confirmó lo que muchos ya intuían: el gallego no renovará y dirá adiós oficialmente este jueves en un acto institucional junto a Florentino Pérez.
Lucas no fue portada cada fin de semana, pero fue constante. No fue galáctico, pero fue imprescindible. Desde su debut en la temporada 2015-16 hasta su última actuación, firmó 402 partidos, 38 goles y 60 asistencias. Jugó donde hiciera falta: como extremo, como lateral, como líder silencioso. Siempre listo. Siempre Real Madrid.
El club lo definió como un ejemplo de los valores merengues: humildad, trabajo, perseverancia. No se equivocan. Cuando Carvajal cayó lesionado, Lucas estaba. Cuando Zidane buscaba equilibrio, Lucas aparecía. Cuando los focos brillaban en otros, Lucas ya había corrido por ellos.
Gracias por todo Cafucas!! @Lucasvazquez91 #HalaMadrid pic.twitter.com/xURbbI0uR6
— Guru_RM15 (@Guruisla_RM15) July 16, 2025
El propio jugador publicó un emotivo vídeo en redes, donde repasó su carrera en voz en off. Con palabras cargadas de gratitud, afirmó que “sólo tú decides hasta dónde puedes llegar”. Y él llegó lejos. No cualquiera puede decir que ganó cinco Champions League. No cualquiera puede afirmar que se ganó el respeto eterno del Santiago Bernabéu.
Lucas se va del Madrid, pero el Madrid nunca se irá de él. Su legado no está en los galardones individuales, sino en haberlo dado todo sin pedir nada a cambio. En ser ese jugador que todos los entrenadores quisieran tener y que toda afición termina amando. Una leyenda blanca, sin alardes ni estridencias, que dijo adiós con la misma elegancia con la que defendió el escudo.
