La noche en el Emirates Stadium comenzó con expectativa y terminó con emociones encontradas. El Arsenal venció al Fulham (2-1) en un partido que, más allá del resultado, dejó una imagen clave para los ‘gunners’: el regreso triunfal de Bukayo Saka. Pero en el fútbol, como en la vida, la alegría nunca viene sin su cuota de preocupación.

No había pisado el campo desde el 21 de diciembre. La lesión lo alejó más de tres meses, pero la espera terminó en el minuto 66. La ovación del estadio fue el presagio de lo que estaba por venir. Apenas seis minutos después, en el 72′, Saka marcó el 2-0, una prueba de que su talento sigue intacto. Sin embargo, la historia de la noche no se escribió solo con su regreso.

El Arsenal sufrió un golpe duro en su zaga. Gabriel Magalhães, pilar defensivo de Mikel Arteta, sintió un tirón en el cuádriceps al minuto 15. Su gesto de dolor lo dijo todo. Cojeando, abandonó el campo, dejando una incertidumbre que ahora acecha a los ‘gunners’ de cara a los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid.

Como si no fuera suficiente, la tensión se duplicó con Jurrien Timber. En el minuto 78, tras un intento de continuar pese a un golpe en la rodilla izquierda, el lateral también tuvo que salir. Dos dudas clave para el duelo ante el equipo blanco.

A pesar de las sombras, la victoria fue del Arsenal. Mikel Merino abrió el marcador al 37′ tras un centro de Nwaneri, y el regreso de Saka consolidó el triunfo. Sin embargo, Rodrigo Muniz puso drama en el 94′ con el descuento para el Fulham.

El Arsenal sigue segundo en la Premier, sin opciones reales de pelear el título, pero con la mira puesta en un objetivo mayor: la Champions. La noche dejó un grito de esperanza con Saka y una preocupación latente con Gabriel y Timber. El reloj avanza y el Real Madrid está a la vuelta de la esquina.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo