El sorteo del play off de la UEFA Champions League 2025-26 dictó una eliminatoria cargada de simbolismo: el Real Madrid se enfrentará al Benfica (o Bodo/Glimt), con ida el 17 o 18 de febrero en Lisboa o Dinamarca y vuelta el 24 o 25 en el Santiago Bernabéu. Un cruce con aroma a déjà vu que reabre una herida aún reciente para el madridismo.
Lisboa, escenario de la caída del Real Madrid
El Benfica de José Mourinho fue precisamente el equipo que dejó fuera a los blancos del acceso directo a octavos hace apenas unos días. El cabezazo milagroso del portero Anatolii Trubin, en el último suspiro, marcó un punto de inflexión en la Fase Liga del Real Madrid, que pasó de depender de sí mismo a tener que jugar esta ronda previa.
Arbeloa y la necesidad de redención
Para Álvaro Arbeloa, el cruce es algo más que fútbol. Albacete y Benfica son las dos manchas de un proyecto aún en construcción. Tras golear al Mónaco en el Bernabéu, el equipo mostró una versión agresiva que no apareció en Lisboa. Kylian Mbappé fue claro tras aquel partido: “Esa actitud no es de equipo campeón”. El mensaje quedó flotando en el ambiente.
Una Fase Liga irregular y llena de contrastes
El Real Madrid terminó noveno, justo en el corte, lo que al menos le garantiza cerrar la eliminatoria en casa. El objetivo era el top 8 y no se logró, pero hubo brotes verdes: la goleada al Kairat Almaty (0-5), el sólido triunfo ante la Juventus (1-0) o la reacción inicial ante el Marsella (2-1).
En el otro lado del espejo, los graves problemas defensivos ante Olympiacos (3-4) y las derrotas ante Liverpool y Manchester City dejaron dudas estructurales, especialmente en una zaga castigada por las lesiones.
Mourinho, un rival que crece con el caos
El Benfica recorrió el camino inverso. Perdió las cuatro primeras jornadas, pero cerró la Fase Liga en ascenso, ganando a Ajax, Nápoles y Real Madrid. La imagen del gol de Trubin simbolizó un equipo que cree hasta el final. Mourinho, viejo zorro europeo, vuelve al Bernabéu con una eliminatoria que se adapta a su ADN competitivo.
Bajas sensibles y talento joven
El partido de ida no contará con Raúl Asencio ni Rodrygo Goes, ambos sancionados, una ausencia que condiciona el plan blanco. Del lado portugués, brillan nombres como Prestianni, Aursnes, Schjelderup o Pavlidis, un delantero que ya hizo daño a la defensa madridista.
No será partido único. No habrá milagros. Será una eliminatoria larga, mental y táctica, donde el Real Madrid deberá decidir quién quiere ser en esta Champions.