El Real Madrid salió victorioso de Mestalla sin deslumbrar, pero con la frialdad de quien sabe competir incluso en noches incómodas. El 0-2 ante el Valencia, en la jornada 23 de Primera División, no disipó todas las dudas del equipo de Álvaro Arbeloa, pero sí confirmó una certeza: cuando el talento no fluye, el oficio sostiene.

Los blancos se toparon con un Valencia ordenado, intenso y fiel a un plan que, como había anticipado Pepelu en la previa, estaba claro desde la pizarra hasta la ejecución sobre el césped. Mestalla empujó y creyó, y durante muchos minutos el partido pareció caminar sobre un alambre.

Un partido espeso y sin espacios

El ritmo fue denso, por momentos casi pegajoso. El Valencia presionó alto y obligó a Courtois y a Huijsen a rifar el balón en más de una ocasión para evitar riesgos innecesarios. El Real Madrid monopolizaba la posesión, pero cada levantada de cabeza encontraba un bosque de camisetas bien ordenadas, con cinco atrás y espacios inexistentes.

No fue una noche de ocasiones claras. Hubo fases largas sin peligro real, con la tensión acumulándose en cada balón dividido y en cada centro lateral sin remate.

Defensa blanca y oportunidades perdidas

El trabajo defensivo también fue constante en el conjunto visitante. Camavinga y Tchouaméni acudieron repetidamente al auxilio de Huijsen y Asencio para despejar centros, neutralizando un arma que el Valencia no supo explotar pese a disponer de varios saques de esquina. Paradójicamente, uno de los momentos más peligrosos llegó desde un saque de banda que parecía inofensivo.

En ataque, el Madrid se sostuvo en la creatividad de Arda Güler para romper líneas y en un Mbappé omnipresente, alternando apoyos con Gonzalo y desmarques para oxigenar el avance.

Carreras rompe el partido, Mbappé lo sentencia

Cuando el encuentro parecía condenado al empate, Álvaro Carreras decidió. Desde la banda izquierda, el lateral firmó una acción individual brillante que inclinó definitivamente la balanza. Un gol que silenció Mestalla y despejó las cavilaciones.

Ya en el descuento, Kylian Mbappé cerró la noche empujando a placer un pase raso de Brahim desde el costado izquierdo del área de Dimitrievski. El 0-2 fue definitivo.

Mestalla, del aliento al hartazgo

El tramo final dejó pañoladas, silbidos y una bronca sonora dirigida a Corberán tras la sustitución de Beltrán. Pero sería injusto reducir el enfado a un solo gesto. Mestalla vive un hartazgo profundo, alimentado por una temporada que se complica y por una sensación de abandono institucional que duele más que cualquier derrota.

Datos clave del partido

  • 2/2: Álvaro Carreras solo ha marcado dos goles con el Real Madrid… y ambos han sido al Valencia.
  • 10: Décima derrota liguera del Valencia esta temporada.
  • 3 de diciembre: Trent Alexander-Arnold volvió a tener minutos tras no jugar desde el último mes de 2025.

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Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo

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