El fútbol, como la vida, no entiende de guiones predecibles. En el césped de la Supercopa de Europa, el Tottenham rozó la gloria… pero el miedo a ganar terminó abrazando al PSG, que, fiel a su carácter irreverente, volvió a escribir otra noche de epopeya.
El arranque fue un recital inglés. Los pupilos de Thomas Frank, sólidos y precisos, golpearon dos veces gracias a la pizarra: primero con Van de Ven y después con Romero, tras una jugada ensayada que dejó en evidencia la zaga parisina. Al minuto 70, el marcador dictaba un 0-2 y el trofeo parecía destinado a viajar a Londres.
Pero el fútbol premia a los que creen. Luis Enrique, con apenas una semana de entrenamientos, decidió cambiar el guion. Desde el banquillo saltaron Kang-In Lee y Gonçalo Ramos, dos piezas que en pocos minutos cambiarían la historia. El Tottenham, como si sintiera el peso de la copa antes de tiempo, retrocedió metros. El PSG olió la sangre.
En el 85′, Kang-In Lee acortó distancias tras una asistencia de Dembélé, nombrado MVP por su influencia en los momentos decisivos. Y en el último suspiro, Ramos cazó un centro quirúrgico para poner el 2-2. El Parque de los Príncipes, aunque lejos, rugió a través de cada televisor.
La tanda de penaltis fue el escenario perfecto para coronar la resurrección parisina. Chevalier, que había cometido un error grosero en el 0-2, detuvo un disparo que valió redención. El cierre fue para Nuno Mendes, que con un golpe seco y preciso escribió la última línea: PSG campeón de la Supercopa de Europa 2025.
Según datos de Opta, el PSG firmó el 74% de posesión y completó 515 pases, frente a los 137 del Tottenham, que, pese a su eficacia a balón parado, no supo gestionar la ventaja. Una lección eterna: en el fútbol, la gloria espera solo a quienes nunca dejan de atacar.
VAINQUEURS DE LA SUPERCOUPE !!! 🏆❤️💙#SuperCup pic.twitter.com/YPVOPbfUGw
— Paris Saint-Germain (@PSG_inside) August 13, 2025
