El PSG levantó la Supercopa de Francia en una final tan caótica como tensa, resuelta en la tanda de penaltis tras empatar ante el Olympique de Marsella en el último suspiro. Gonçalo Ramos apareció en el minuto 95 para rescatar al campeón de Europa, mientras que Lucas Chevalier se erigió como héroe inesperado desde los once metros.
El primer título de 2026 para el PSG llegó lejos de casa, en Kuwait, y tras un ejercicio de resistencia que confirmó una realidad cada vez más evidente: el equipo de Luis Enrique ya no necesita dominar para ganar.
Un partido incómodo desde el inicio
El PSG arrancó mejor y encontró premio pronto. Ousmane Dembélé adelantó a los parisinos en el minuto 13, aprovechando una de las pocas secuencias de control del equipo francés en la primera mitad. Sin embargo, el Marsella no se descompuso y fue creciendo con el paso de los minutos.
El encuentro se volvió espeso, sin ritmo ni continuidad, con constantes interrupciones y una tensión permanente que fue trasladándose a las áreas.
El Marsella rozó el título
El Olympique de Marsella encontró el empate desde el punto de penalti en el minuto 76, con Mason Greenwood transformando la pena máxima con frialdad. El golpe psicológico fue evidente para un PSG que empezó a perder claridad.
Peor aún fue el escenario en el 87’, cuando Willian Pacho introdujo el balón en su propia portería tras una acción desafortunada. El OM veía el título al alcance de la mano y el PSG quedaba contra las cuerdas.
Ramos y Barcola cambian el destino
Luis Enrique movió ficha en el tramo final. Dio entrada a Gonçalo Ramos y Bradley Barcola buscando presencia en área y velocidad en los últimos metros. La apuesta fue decisiva.
En el minuto 95, Barcola prolongó de cabeza un balón suelto y Ramos, atento, apareció para empujar el empate que forzaba la tanda de penaltis en una final sin prórroga.
Chevalier se hace gigante
Desde los once metros, el PSG mostró más temple. Lucas Chevalier, discutido por parte de la hinchada parisina en los últimos meses, detuvo dos lanzamientos —a O’Riley y Traoré— y firmó una actuación clave para el desenlace.
Los parisinos no fallaron ninguno de sus disparos: Gonçalo Ramos, Vitinha, Nuno Mendes y Désiré Doué superaron a Gerónimo Rulli. Por parte del Marsella, solo Amir Murillo logró convertir.
Un PSG que sabe sufrir
Con esta victoria, el PSG conquistó su decimocuarta Supercopa de Francia y confirmó que, tras su histórico 2025 —seis títulos y la primera Champions de su historia—, el equipo ha añadido una nueva capa a su identidad: saber resistir.

No fue una final brillante, pero sí representativa de un PSG más maduro, competitivo y capaz de sobrevivir cuando el contexto se vuelve adverso.