Martinelli y Trossard dan triunfo al Arsenal en Bilbao

El rugido de San Mamés se escuchaba como un eco imposible de apagar. El Athletic regresaba a la Champions League tras 11 años de ausencia, listo para enfrentar al Arsenal con un once repleto de debutantes y la ilusión intacta de volver a soñar. Inaki Williams lideraba la ofensiva, pero la falta de su hermano Nico, lesionado, pesaba en el ataque rojiblanco.

Del otro lado, el Arsenal de Mikel Arteta se jugaba más que tres puntos. Los “Gunners” buscaban dejar atrás las heridas recientes: semifinalistas derrotados la temporada pasada, con la presión de conquistar su primer título europeo grande en la era moderna.

El partido fue un choque de voluntades. Según datos de la UEFA, el Athletic controló los primeros minutos gracias a la intensidad de su presión y el aliento incesante de la grada. Alejandro Berenguer rozó el gol y Williams obligó a David Raya a intervenir con reflejos salvadores.

Pero el Arsenal había aprendido a sobrevivir en escenarios hostiles. A pesar de no contar con Bukayo Saka, sus refuerzos veraniegos empezaron a marcar diferencias. Viktor Gyökeres rozó el gol con un cabezazo, mientras Noni Madueke mantenía viva la ofensiva por la banda derecha.

La historia cambió con un movimiento desde el banquillo. En el minuto 72, Arteta retiró a un inefectivo Eberechi Eze y mandó al campo a Gabriel Martinelli. Apenas 36 segundos después, el brasileño destrozó la defensa de Andoni Gorosabel, controló con clase y batió a Unai Simón para silenciar San Mamés.

El golpe fue letal. El Athletic se tambaleó y en el minuto 87, Martinelli devolvió el favor: asistió a Leandro Trossard, que con un disparo desviado aseguró el 0-2 definitivo.

El plan de Arteta funcionó a la perfección. Sus fichajes, su banquillo y su paciencia habían inclinado un partido que, durante gran parte, parecía escaparse. El Arsenal se llevó una victoria trabajada en territorio hostil y, sobre todo, una muestra de que su profundidad de plantilla puede marcar la diferencia en esta Champions.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo