El reloj de Old Trafford ha comenzado su cuenta regresiva. Tras 115 años de historia, el mítico estadio del Manchester United tiene los días contados. No habrá remodelación, no habrá parches. Los Red Devils han tomado una decisión radical: derribarlo por completo y construir, en su lugar, un coloso con capacidad para 100,000 espectadores.

El anunció llegó este martes, y no tardó en sacudir al mundo del fútbol. La nueva casa del United promete ser la más grande del Reino Unido y un referente de la arquitectura deportiva moderna. Estará diseñada por Foster + Partners, el mismo estudio detrás del icónico Wembley, y contará con un techo ecológico que captará agua de lluvia y energía solar.

Sin embargo, hay una pregunta que flota en el aire: ¿cómo financiará el United este proyecto cuando su deuda supera los 1,000 millones de libras?

El adiós a Old Trafford

El estadio que vio brillar a George Best, Cantona, Beckham y Cristiano Ronaldo se ha quedado atrás. No ha albergado una final de Champions en más de 20 años y, lo más simbólico, ni siquiera fue considerado para la Euro 2028. Para un club que se jacta de su grandeza, este golpe fue demasiado.

Jim Ratcliffe, copropietario del United, no dejó lugar a dudas en su mensaje:
💬 «Nuestro actual campo nos ha servido bien, pero nos hemos quedado atrás. Queremos el mejor equipo del mundo en el mejor estadio del mundo».

Hasta Sir Alex Ferguson, el hombre que convirtió Old Trafford en una fortaleza, respaldó el proyecto:
💬 «Old Trafford es especial, pero hay que ser valientes y mirar hacia el futuro».

El plan también promete un impacto económico gigantesco para la ciudad: 92,000 empleos, 17,000 viviendas y una inyección de 7,300 millones de libras en la economía local. Además, se espera que el nuevo estadio atraiga 1.8 millones de turistas cada año.

La gran incógnita: ¿cómo se pagará?

El gran problema es el dinero. La directiva del United no ha revelado cómo financiará los más de 2,000 millones de libras que costará el proyecto, y la incertidumbre crece.

Apenas un día antes del anuncio, Jim Ratcliffe justificaba los despidos masivos en el club: 450 empleados han sido despedidos en un año para reducir gastos. Según él, de no haber tomado estas medidas, el United «se habría quedado sin dinero» a finales de 2025.

Entonces, ¿cómo costearán la construcción del estadio más grande de Inglaterra? Esa es la pregunta que mantiene en vilo a los aficionados. ¿Se endeudará aún más el club? ¿Buscarán inversores externos? ¿Se elevarán los precios de los boletos?

Lo cierto es que Old Trafford tiene fecha de caducidad. El templo donde se forjaron las leyendas del Manchester United será reducido a escombros para dar paso a un nuevo monumento al fútbol. El futuro es ambicioso, pero el camino para alcanzarlo es una incógnita.

💬 ¿Es esta la mejor decisión para el United o están jugando con fuego?

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo