Manchester City cede terreno en casa

Manchester City y Brighton protagonizaron en el Etihad Stadium un partido que no se explica solo desde el marcador. Fue un 1-1 que dejó sensaciones opuestas, grietas tácticas y una certeza incómoda para el equipo de Pep Guardiola: la lucha por el título no admite más concesiones, ni siquiera ante un rival que llegó sin cartel de favorito, pero con un plan claro y ejecutado con valentía.

Un Manchester City obligado a ganar, pero atado por sus propias urgencias

El Manchester City salió al campo con la presión de sumar tres puntos para no ceder terreno en la pelea por el título de la Premier League. La necesidad condicionó incluso la alineación: la ausencia de Rúben Dias y Josko Gvardiol forzó el debut del joven Max Alleyne, defensor de apenas 20 años, una apuesta más por obligación que por convicción.

Debut de Max Alleyne del Manchester City
Max Alleyne ganó más duelos (5) y completó más tomas de balón (3) que cualquier otro jugador del Man City en la primera mitad contra Brighton. Además completó 37 de sus 39 pases (94,9 %) . 💪

Desde el inicio, el City fue dueño de la pelota, del ritmo y de las primeras ocasiones claras. Planeó el partido, empujó al rival y encontró caminos al área, aunque sin la contundencia habitual. Dominio sin ventaja, un patrón que se repetiría.

El penal que cambió el guion

El punto de quiebre llegó al minuto 39, cuando una acción polémica sobre Jérémy Dokuterminó en penal. La decisión encendió protestas, pero no dudas en Erling Haaland. El noruego ejecutó con autoridad y firmó el 1-0, alcanzando los 22 goles en la Premier League.

El City respiró, pero no remató el partido. Y en este tipo de noches, esa falta de contundencia suele cobrarse caro.

Brighton: paciencia, orden y convicción

El Brighton de Fabian Hürzeler entendió desde el primer minuto que el partido no se ganaba con posesión, sino con inteligencia. Esperó, cerró espacios y apostó al contragolpe. Hasta el penal, el plan funcionó: el City tenía la pelota, pero no el control emocional del juego.

Tras el gol, las Gaviotas adelantaron líneas, se animaron a asociarse en el mediocampo y comenzaron a incomodar a un City menos sólido de lo habitual.

Un segundo tiempo que cambió el relato

El complemento dejó una imagen poco habitual: Haaland y Van Hecke protagonizando un duelo físico constante, más cercano al rugby que al fútbol. Ese choque simbolizó el partido: intensidad, fricción y detalles.

Al minuto 59, el Brighton encontró su premio. Kaoru Mitoma, con un remate brutal desde fuera del área, empató el encuentro y silenció el Etihad. No fue un accidente, fue la consecuencia de creer.

Del posible golpe al punto valioso

Tras el empate, el Brighton se creció. Incluso tuvo el 2-1 en los pies del paraguayo Diego Gómez, pero el error más increíble de la fecha con el arco servido le negó lo que habría sido un golpe histórico.

Ahí emergieron los verdaderos héroes del partido: Bart Verbruggen y Van Hecke, la sociedad neerlandesa que sostuvo al Brighton cuando el City apretó con todo. Incluso al minuto 75, cuando Haaland ganó de cabeza tras un tiro de esquina, apareció Kadioglu para salvar el balón sobre la línea con pura garra.