Mabel Arnold no fue una aficionada más. Fue, para muchos en el West Ham, la representación viva de lo que significa pertenecer al club. Nacida en Londres en 1916, conoció a los ‘Hammers’ en 1934, cuando asistió a su primer partido con apenas 18 años. Desde entonces, su vida quedó inquebrantablemente ligada al equipo del este de Londres.

Más de 1.500 partidos siguiendo a su West Ham
Durante más de ocho décadas, Mabel asistió a más de 1.500 encuentros del West Ham. Estuvo en Upton Park cuando el fútbol era barro, ruido y cercanía, y continuó presente en el Estadio Olímpico, incluso en sus últimos años de vida. Para muchos socios, verla en la grada era un recordatorio de las raíces del club.
El fútbol también le regaló el amor
Su vínculo con el club alcanzó incluso lo personal. Conoció a su marido, Dick Arnold, dentro del West Ham. Dick trabajó como entrenador y ojeador desde 1958 hasta su fallecimiento en 1981. La historia de ambos se convirtió en parte del relato romántico que tanto identifica al club.
Un legado inmortalizado en ‘Iron Men’
En 2017, Mabel apareció en Iron Men, el documental que celebró los 112 años de Upton Park y el adiós a un estadio que marcó una época. Su presencia no fue casual: era, para muchos, la encarnación de la afición tradicional del West Ham.

Una despedida centenaria
Mabel falleció en 2019, a los 102 años, manteniéndose fiel hasta el último día. Su figura se recuerda hoy como una de las hinchas más emblemáticas del fútbol inglés.
