Anfield, -4°C. Bajo un manto de nieve que los trabajadores removieron con esfuerzo, Liverpool y Manchester United escribieron una nueva página de su rivalidad en la Premier League. El estadio respiraba expectación y tensión, mientras el United, con su técnico Rúben Amorim al borde del abismo, luchaba por su redención tras una racha histórica de derrotas.

Desde el pitido inicial, el equipo de Arne Slot impuso su ritmo con Mac Allister orquestando el ataque y Salah siendo el arma letal. Sin embargo, los «red devils» no se doblegaron. A pesar de su aparente inferioridad, encontraron grietas en la defensa rival, explotando la vulnerabilidad de Trent Alexander-Arnold.

Lisando Martínez rompió el hielo con un gol inesperado, pero la reacción del Liverpool fue demoledora: Cody Gakpo y Salah voltearon el marcador en minutos, mostrando por qué los «reds» dominan la Premier. El United, lejos de rendirse, resucitó con un tanto de Amad Diallo tras una brillante jugada de Garnacho.

El desenlace fue de película. Alisson y Onana emergieron como héroes, frustrando los últimos intentos. Harry Maguire tuvo la victoria en sus pies, pero el balón terminó en las nubes. Al final, un empate (2-2) que deja al Liverpool lamentando el liderato perdido y al United aferrándose a la esperanza de un futuro más brillante.

Rúben Amorim respira, al menos por ahora, mientras la Premier League sigue escribiendo historias llenas de pasión y drama.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo

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