Liverpool cae al límite y sigue sin respuesta

Liverpool volvió a caminar sobre el alambre y terminó cayendo al vacío. Un gol de Amine Adli en el minuto 95 condenó a los ‘reds’ en el Vitality Stadium (3-2) y prolongó su crisis en la Premier League: cinco jornadas sin ganar, cuatro empates y una derrota que reabre todas las preguntas.

El desenlace fue tan cruel como simbólico. En el enésimo saque de banda largo al área, cuando el reloj ya había superado el añadido, Adli cazó un balón suelto en el corazón del área y desató la locura del Bournemouth de Andoni Iraola. Saque de centro y pitido final. No hubo margen ni para una reacción desesperada.

Errores que pesan demasiado

El partido se le escapó al Liverpool mucho antes del minuto 95. En el 26’, Virgil van Dijk pecó de exceso de confianza, despejó sin convicción y permitió el pase atrás de Scott para que Evanilson abriera el marcador. Un fallo impropio de un central que marcó el tono del encuentro.

Apenas siete minutos después llegó el segundo golpe. Álex Jiménez, al límite del fuera de juego, definió ante Alisson Becker. El VAR validó la acción por centímetros, con Van Dijk anclado atrás, y el 2-0 dejó al Liverpool grogui.

Van Dijk, de villano a salvador parcial

Paradójicamente, el propio Van Dijk sostuvo al Liverpool cuando más lo necesitaba. En cada córner fue una amenaza y, justo antes del descanso, su testarazo en el primer palo recortó distancias y devolvió la esperanza a los de Arne Slot.

Dominio sin colmillo

La segunda parte fue un monólogo estéril. El Liverpool alcanzó el 80% de posesión, acumuló jugadores cerca del área rival y movió el balón con paciencia… pero sin profundidad. Ni Salah, titular por segundo partido tras volver de la Copa África, ni la entrada de Ekitiké lograron romper el repliegue del Bournemouth.

El empate llegó en el 80’. Falta pisada por Salah y ejecutada con potencia por Szoboszlai, ajustada al palo, entre las protestas de Iraola por la colocación de la barrera. El 2-2 abría un final incierto.

Un castigo final

El Bournemouth avisó primero. Evanilson falló ante Alisson y Petrovic sostuvo a los suyos ante Wirtz. Cuando todo apuntaba al reparto de puntos, llegó el mazazo definitivo: Adli, el rebote y el 3-2.

Liverpool queda tocado. Cuarto, pero en peligro, a 14 puntos del liderato y con un partido más. Sin rastro del campeón reciente ni del impacto esperado de su inversión. La Champions empieza a ser objetivo y límite. Y la estabilidad, una asignatura pendiente.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo