Un silencio inquietante cubría el Etihad Stadium cuando los cánticos de los hinchas del Tottenham comenzaron a llenar el aire: «¡Te van a despedir por la mañana!». Era una noche de pesadilla para el Manchester City, que vio cómo los Spurs le endosaron un humillante 0-4, sellando la quinta derrota consecutiva en la peor racha de la carrera de Pep Guardiola. Nunca antes, ni como jugador ni como entrenador, había experimentado algo así.

Todo comenzó con la precisión quirúrgica de James Maddison. El mediocampista inglés abrió el marcador tras un pase milimétrico de Dejan Kulusevski, quien dejó en evidencia a Josko Gvardiol. Maddison no solo se limitó a celebrar, sino que minutos después, tras combinar con Heung-min Son, amplió la ventaja con un toque sutil que superó a Ederson. Apenas transcurrían 20 minutos y el City, aún sin Rodri en el campo, parecía un barco a la deriva.

Guardiola, frustrado, observaba impotente desde la línea de banda. Ni la reciente renovación de su contrato ni los intentos de Haaland por marcar cambiaron el rumbo de un equipo irreconocible. Sin su pilar en el mediocampo, Rodri, la maquinaria del City se desmoronó ante un Tottenham que olió sangre y no tuvo piedad.

Pedro Porro, con un misil desde fuera del área, y Brennan Johnson, con un gol en el último minuto, terminaron de enterrar al City. Una derrota histórica para los ‘sky blues’, que no encadenaban tantas caídas consecutivas desde 2006.

Mientras el Liverpool amenaza con extender su ventaja a ocho puntos, la pregunta que resuena en Manchester es: ¿cómo levantarse de este abismo? En la Premier, solo en cuatro ocasiones se ha remontado una diferencia así. Pero este City parece muy lejos de replicar aquellas gestas heroicas.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo