El fútbol siempre guarda espacio para lo inesperado. En el duelo entre el Benfica II y el Portimonense, la historia dio un giro tan improbable como cinematográfico.
Corría el minuto 42 cuando el primer portero visitante, Sébastien Cibois, fue expulsado tras frenar un mano a mano como último hombre. Lo que parecía un accidente aislado, pronto se convirtió en una pesadilla. Apenas un minuto después de ingresar, Douglas Friedrich —debutante y recién fichado— también vio la roja por tocar el balón con la mano fuera del área. El Portimonense se quedaba sin porteros, con nueve jugadores y frente a un rival que olía sangre.
Entonces, apareció un protagonista inesperado. Tiago Fernandes, técnico del conjunto de Portimão, no tuvo otra opción que improvisar. Eligió a Jarleysom, un defensor brasileño, para enfundarse los guantes y cubrir la portería. Lo que parecía un sacrificio se convirtió en una epopeya.
O nosso HOMEM DO JOGO 🏆 Jarleysom pic.twitter.com/lLePnCqrgF
— Portimonense SAD (@PortimonenseSAD) August 30, 2025
A pesar de recibir el gol del empate al minuto 70, Jarleysom respondió con intervenciones que rozaron lo imposible. Y como en los guiones de película, apenas sesenta segundos después del empate rival, Tamble marcó para devolverle la ventaja al Portimonense. Una victoria de nueve hombres, un triunfo improbable y un héroe inesperado que terminó nombrado MVP del partido.
Una jornada de la Segunda División portuguesa que será recordada como la tarde en que un defensor se convirtió en portero… y en leyenda.
