Ginebra, noche estrellada, minuto 90.
Cristiana Girelli se elevó como si supiera que todo dependía de ella. El balón voló desde la banda derecha, y su cabeza, como un martillo sagrado, lo estrelló contra el destino. Gol. Italia 2, Noruega 1. Silencio nórdico. Euforia azzurra.
Italia está en semifinales de la Eurocopa Femenina 2025… por primera vez desde 1997.
Durante casi tres décadas, el país del arte, del calcio, y de las leyendas vivió con la espina de no figurar entre las cuatro mejores de Europa. Esta noche, esa herida se cerró con un grito: ¡Girelli!
A 90th-minute winner, it just had to be Girelli 💥❤️🔥#WEUROGOTR || @Heineken pic.twitter.com/VmENjlvm7r
— UEFA Women's EURO 2025 (@WEURO2025) July 16, 2025
La historia no se escribe sola. Hay que sudarla.
Desde el primer minuto, el equipo dirigido por Andrea Soncin demostró temple. Las centrocampistas Emma Severini y Arianna Caruso se adueñaron del mediocampo y fabricaron las jugadas más peligrosas, pero el gol no llegaba. Noruega resistía, aferrada a su orden táctico y a su gran figura: Ada Hegerberg, la primera Balón de Oro de la historia del fútbol femenino.
Tras el descanso, Italia fue a por todas. En el 50’, una jugada por banda de Caruso encontró a Girelli. La capitana no perdona. 1-0.
Noruega, herida pero con corazón vikingo, reaccionó. Hegerberg falló un penalti al 60’, pero seis minutos después, aprovechó un balón largo para empatar. Parecía que el destino quería alargar la espera italiana.
Pero Girelli tenía otros planes.
Cuando el partido agonizaba, volvió a aparecer. Un cabezazo certero, potente, exacto. Gol. Italia está de regreso entre las grandes de Europa.
28 años después, el fútbol les devuelve lo que tanto buscaron.
Y fue gracias a su capitana.
