Everton sobrevivió a un arranque de absoluta incredulidad en Old Trafford. En apenas 13 minutos, Idrissa Gueye fue expulsado por abofetear a su propio compañero, Michael Keane, una acción que dejó desconcertado al estadio y que, según confirmó la Premier League Match Centre, fue revisada y ratificada por el VAR por “violent conduct”.

Antes de eso, los ‘Toffees’ ya habían perdido a su capitán Seamus Coleman por lesión en el minuto 10. Todo apuntaba a una noche interminable para el equipo de David Moyes.

La sorpresa con diez hombres

Contra todo pronóstico, fue el Everton quien golpeó primero. Kiernan Dewsbury-Hall, brillante de principio a fin, se adueñó del balón en el 29’, encaró a Bruno Fernandes y Leny Yoro, y clavó un disparo perfecto a la escuadra. Un gol de talento y carácter que silenció Old Trafford.

Un United sin colmillo

El equipo de Ruben Amorim, que cumplía un año al mando, nunca encontró claridad pese al dominio territorial. Mason Mount, Kobbie Mainoo y Diogo Dalot entraron para cambiar la dinámica, pero Manchester United se estrelló una y otra vez contra un muro llamado Jordan Pickford. El portero inglés sacó un cabezazo de Joshua Zirkzee en el tramo final que pudo cambiar la historia.

Un triunfo para recordar

Everton resistió con disciplina, orgullo y un trabajo defensivo impecable para firmar un triunfo que será recordado tanto por la heroicidad como por el caos de su inicio. Un 0-1 tan improbable como valioso.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo