El Real Madrid se llevó los tres puntos de Butarque con un marcador contundente (0-3) ante el Leganés, pero el partido dejó más dudas que certezas. Kylian Mbappé, Fede Valverde y Jude Bellingham sellaron el triunfo en el derbi capitalino de la jornada 14, devolviendo a los blancos a la segunda posición con 30 unidades, aunque aún a cuatro puntos del líder Barcelona, que tiene un partido menos.

Sin embargo, el resultado no cuenta toda la historia. Los de Carlo Ancelotti sufrieron altibajos en su juego y necesitaron aprovechar un grave error de Adrià Altimira para abrir el marcador. A pesar de la victoria, los blancos mostraron una versión imprecisa en momentos clave, con un Mbappé que brilló a ratos, pero sigue lejos de su nivel más letal, y un Dmitrovic que se convirtió en héroe para el Leganés, frustrando lo que pudo ser una goleada más abultada.

Errores que pesan: Altimira y la llave del 0-1

El plan del técnico pepinero, Borja Jiménez, parecía funcionar hasta el minuto 38, cuando un error clamoroso de Adrià Altimira le entregó el balón en bandeja a Vinicius Jr. El brasileño no dudó en asistir a Mbappé para un gol que rompió el empate y terminó condicionando el resto del partido. Altimira, quien había sostenido con solvencia el planteamiento defensivo, pagó caro su indecisión.

Brillos individuales, pero un juego colectivo opaco

El Real Madrid tuvo en Arda Güler y Bellingham a dos de sus hombres más destacados. Güler, en particular, dejó destellos de su talento con una jugada de fantasía en la primera mitad que solo Dmitrovic pudo evitar que acabara en gol. Sin embargo, el dominio de los blancos en posesión no se tradujo en una cantidad significativa de ocasiones claras, y el propio Mbappé volvió a ser víctima de su enemigo habitual: el fuera de juego.

El derbi que pudo cambiar

El Leganés no bajó los brazos y estuvo a punto de igualar el marcador en la segunda mitad tras un error inesperado de Thibaut Courtois, que intentó regatear a Miguel de la Fuente en un movimiento innecesario. La jugada, que casi costó el empate, reflejó las desconexiones puntuales de un Real Madrid que, aunque sólido en resultados, no termina de convencer en sensaciones.

Por ahora, Ancelotti puede respirar tranquilo: el marcador lo acompaña. Pero el técnico italiano sabe que para competir con un Barcelona en gran forma y sobrevivir en una Champions que no perdona, el equipo necesitará más consistencia, menos errores y una mejor versión de sus grandes figuras.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo

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