El Manchester City sufrió una de esas derrotas que no estaban en el guion. Cayó por 3-1 ante el Bodo Glimt en Noruega, en una noche gélida —tres grados bajo cero— que dejó aún más helado al equipo de Pep Guardiola. Dominó la posesión, llevó la iniciativa y alineó a varias de sus estrellas, pero fue castigado con una eficacia quirúrgica por un rival que entendió el partido desde la resistencia y el contragolpe.

El golpe llegó de forma brutal. En apenas 118 segundos, entre el 22’ y el 24’, Hogh destrozó al City con dos acciones casi calcadas: centro de Blomberg desde la derecha y definición del delantero local. Primero de cabeza, después con el interior, aprovechando la falta de contundencia defensiva de los ingleses. Dos golpes secos que cambiaron el partido.

Kasper Høgh anota dos goles en solo tres minutos ante el Manchester City
Kasper Høgh anota dos goles en solo tres minutos

Posesión sin control

El Manchester City superó el 70% de posesión, pero nunca controló realmente el encuentro. Cada pérdida era una invitación al desastre. El Bodo Glimt no solo no se escondió, sino que esperó con paciencia cada concesión, atacando con espacios y convicción.

El origen del problema estuvo atrás. La zaga celeste —negra por indumentaria— mostró fragilidad, especialmente en el sector izquierdo, donde las ayudas llegaron tarde y mal. El City parecía incrédulo, consciente de que estaba cayendo en un estadio donde nadie había perdido en esta Champions… hasta ahora.

Un golpe que va más allá del marcador

El segundo tiempo no trajo estabilidad. Un gol anulado al Bodo Glimt y un aviso constante en cada transición mantuvieron la sensación de que el 3-0 estaba más cerca que el 2-1. Y así fue: Hauge firmó un golazo, conduciendo desde la izquierda hasta sacar un derechazo imparable a la escuadra.

El tanto de Ryan Cherki pareció abrir una mínima puerta, pero duró poco. Rodri Hernández, Balón de Oro y referente del equipo, cometió una imprudencia impropia: dos tarjetas amarillas en apenas 53 segundos. El City se quedó con uno menos y sin argumentos emocionales para reaccionar.

Advertencia europea

La derrota no pone en riesgo la clasificación, pero sí compromete el top-8, que evita la ronda previa a octavos. Un escenario que el City ya sufrió la temporada pasada. Solo ha ganado dos de sus últimos seis partidos entre todas las competiciones. En la última jornada recibirá al Galatasaray con más presión de la esperada.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo