Como si el tiempo no hubiera pasado.
Catorce años después de aquella final de 2010, el Inter volvió al Allianz Arena… y volvió a ganar. Con un guion que parecía escrito por un cineasta de suspenso, el conjunto ‘nerazurro’ repitió su rol de verdugo en una noche europea inolvidable, derribando al Bayern de Múnich en su propio bastión tras 23 partidos invictos en casa en Champions.
La ciudad bávara estaba lista para rugir.
Tras un inicio de partido equilibrado, fue Lautaro Martínez quien se encargó de silenciarla. El ‘Toro’ cazó una joya tejida por Carlos Augusto y Marcus Thuram, y con una definición con el exterior tan elegante como letal, puso el 0-1. Un golpe inesperado que heló al Bayern… pero no lo tumbó.
Vicent Kompany ajustó, el Bayern empujó, y la épica pareció asomarse cuando Thomas Müller, en una de sus clásicas apariciones fantasmas, marcó su gol 57 en la Champions. El Allianz estallaba, los alemanes creían. Pero en la siguiente jugada, vino el quiebre definitivo.
Un contragolpe perfecto.
Sommer sacó rápido, Barella condujo con inteligencia, Carlos Augusto centró y Frattesi empujó la daga. El 1-2 cayó como una bomba en Múnich. La remontada se había esfumado con un solo zarpazo.
Una serata che ci ricorderemo per molto tempo 📹#ForzaInter #UCL #BayernMonacoInter
— Inter ⭐⭐ (@Inter) April 8, 2025
El Inter no solo ganó. El Inter dejó una declaración. No necesita dominar para golpear. Y ahora, con ventaja y la moral disparada, lo espera San Siro. Donde la historia aún no termina… y el Bayern quiere venganza.