El Barcelona entendió desde el primer minuto que Santander no era lugar para la relajación. El líder de Segunda División exigía mono de trabajo, concentración y compromiso total. Hansi Flick no dejó espacio para concesiones: alineación competitiva, intensidad constante y una lectura clara del partido. El resultado fue un triunfo sufrido, pero profundamente coherente con la identidad que empieza a definir a este Barça.
Dominio sin prisa, control sin brillo
El dato de posesión al descanso —un abrumador 82%— reflejó el guion: balón azulgrana, ritmo medido y prudencia ante un Racing bien organizado. Los cántabros no se encerraron, compitieron con orden y energía, pero el control siempre perteneció al Barça. Faltó claridad, no convicción.
Fermín cambia el partido
La entrada de Fermín López fue decisiva. El centrocampista activó el partido desde la inteligencia y la verticalidad. Su asistencia a Ferran Torres rompió la igualdad en una acción de lectura perfecta. El Barça encontró el espacio justo cuando el Racing empezaba a creer.
Ferran Torres with a huge goal for Barcelona in the Copa del Rey 😱
— ESPN FC (@ESPNFC) January 15, 2026
What a ball from Fermin Lopez! pic.twitter.com/eGS9EOrOO9
Joan García sostiene y Lamine sentencia
En el tramo final, cuando el Racing encontró su única grieta al espacio, apareció Joan García con una intervención decisiva ante Manex Lozano. De esa parada nació la contra que culminó Lamine Yamal para cerrar el partido. El abrazo colectivo explicó mejor que cualquier estadística lo que significó esa acción.
Joan Garcia es impresionante 🤯 pic.twitter.com/55LxB5Rfc4
— FC Barcelona (@FCBarcelona_es) January 15, 2026
Flick y la cultura de la seriedad
Sin fuegos artificiales ni grandes titulares individuales, el Barcelona avanzó a cuartos con una idea clara: respeto al rival, a la competición y a sí mismo. En una Copa donde el día anterior el Real Madrid había quedado fuera, el contraste fue evidente. El Barça de Flick no necesita épica: se apoya en el trabajo.