El inicio del Clausura 2026 ha sido todo menos alentador para el Club América.
Luego de tres fechas disputadas en el Clausura 2026 de la Liga MX, las Águilas del Club América apenas han cosechado dos unidades de nueve posibles y siguen sin conocer el gol, un panorama que ha generado inquietud en Coapa y que ha colocado bajo fuerte escrutinio al técnico André Jardine, obligado a responder tras dos torneos consecutivos sin levantar un solo trofeo.
El pobre desempeño del Club América en el terreno de juego es solo una parte del problema. De acuerdo con información revelada por Carlos Ponce, periodista del diario RÉCORD, la situación al interior de la directiva azulcrema también atraviesa un momento delicado. Existen roces y diferencias internas provocadas por la alta exigencia del dueño del club, Emilio Azcárraga Jean, quien ha incrementado la presión ante la falta de resultados y la necesidad de recomponer el proyecto deportivo.
Según la fuente citada, Diego Ramírez no habría recibido de buena manera la forma en la que se manejó el más reciente mercado de transferencias, particularmente porque Joaquín Balcárcel habría priorizado la opinión del cuerpo técnico por encima de otras áreas en la toma de decisiones. Jardine fue pieza clave en la incorporación de Rodrigo Dourado y en la gestión para intentar concretar la llegada de Raphael Veiga al Club América, movimientos en los que Ramírez no habría tenido injerencia.
¿Quién es Joaquín Balcárcel?
Joaquín Balcárcel es una de las figuras directivas más influyentes en la estructura actual del Club América. Como Presidente del Segmento Fútbol de Grupo Ollamani, empresa propietaria del club, forma parte de la cúpula encargada de definir el rumbo deportivo e institucional, con participación directa en las decisiones estratégicas junto a Emilio Azcárraga. Su perfil ejecutivo se consolidó previamente en Televisa, experiencia que hoy se refleja en su peso dentro del proyecto futbolístico. Su gestión se enmarca en el contexto corporativo de Grupo Ollamani, actualmente listado en la Bolsa Mexicana de Valores, alineando la conducción deportiva del América con una visión empresarial integral.
Estas diferencias no surgieron de la noche a la mañana. El mismo reporte señala que el entrenador brasileño arrastra inconformidades desde mercados anteriores, especialmente por la manera en la que se resolvieron salidas y refuerzos. Jardine ha dejado claro, en distintos momentos, que no quedó conforme con las plantillas armadas en los últimos dos torneos, una molestia que hoy se refleja en la tensión interna.
A pesar del histórico tricampeonato, la realidad es que el plantel fue perdiendo profundidad y jerarquía con el paso de los semestres. Futbolistas determinantes como Jonathan Rodríguez, Julián Quiñones, Diego Valdés y Richard Sánchez abandonaron la institución, debilitando una base que fue clave en la etapa más exitosa reciente del club.
El desgaste terminó por pasar factura. América no solo se quedó sin el tetracampeonato, sino que también fracasó en otros objetivos prioritarios: no consiguió un nuevo título de Liga MX, quedó fuera del Campeón de Campeones, no logró trascender en Concacaf ni en la Leagues Cup y perdió la oportunidad de acceder al Mundial de Clubes. Todo ello ha incrementado la carga sobre un proyecto que hoy luce vulnerable.
En los pasillos de Coapa se habla de una fractura que aún no es irreversible, pero que podría derivar en movimientos importantes. Las diferencias entre Diego Ramírez y el cuerpo técnico de Jardine, principalmente en la planificación del plantel, mantienen en alerta a la directiva, que ya analiza escenarios a corto plazo.
Mientras Baños y González Iñárritu respaldan la labor de Ramírez, Balcárcel se ha inclinado más hacia la postura del estratega brasileño, una opinión que tiene peso dentro de la estructura del club.
Con Jardine liderando la planeación de los refuerzos más recientes y con la posición de Ramírez bajo revisión, el Club América atraviesa un periodo de definiciones clave. La falta de resultados, combinada con la inestabilidad interna, ha colocado al conjunto azulcrema en una encrucijada que podría marcar el rumbo del resto del año. En Coapa, el tiempo para corregir se acorta.