La tormenta que llegó en el segundo tiempo
Lisboa se preparaba para una noche de épica. El Sporting de Portugal tenía una cita con la historia, pero el Borussia Dortmund no estaba dispuesto a ser un espectador. La primera mitad fue un choque de estilos, un tablero de ajedrez donde los locales movían las piezas con rapidez, mientras que los alemanes aguantaban con paciencia, esperando su momento.
El primer aviso lo dio Harder en el minuto 6, cuando su remate encontró un muro llamado Schlotterberck. Luego, Maxi Aráhujo hizo temblar la portería alemana con un disparo que besó el poste. Parecía que el Sporting estaba más cerca del gol, pero en el fútbol, la historia puede cambiar en segundos.
El descanso trajo consigo una metamorfosis. El Borussia Dortmund despertó como un gigante dormido. En el minuto 58, Rui Borges apostó por Gyökeres, su estrella, buscando el golpe que inclinara la balanza. Pero, 60 segundos después, el destino tenía otros planes. Guirassy, como un depredador en el área, cabeceó por encima de Rui Silva y puso el 0-1 en el marcador.
El golpe dejó aturdido al Sporting, y los alemanes no tuvieron piedad. En el 68’, Gross apareció libre en el área y solo tuvo que empujar la pelota para aumentar la ventaja. La esperanza lisboeta se apagaba con cada segundo, pero aún quedaba el último clavo en el ataúd. En el 83’, Karim Adeyemi, recién recuperado de una larga lesión, arrancó en velocidad y firmó el 0-3 definitivo.
El Borussia Dortmund no solo ganó, impuso su autoridad. El partido de vuelta en el Signal Iduna Park luce como una formalidad. En Lisboa, las luces del estadio se apagaron, y con ellas, las ilusiones del Sporting.