El FC Barcelona invocó todo lo que el fútbol permite invocar cuando la lógica dicta sentencia. A la épica, a la fe colectiva y al talento de su nueva generación. Pero ni siquiera el 3-0 en el Camp Nou alcanzó para revertir el 4-0 de la ida. El Atlético de Madrid resistió, se aferró a su renta y, con Juan Musso como figura, selló el pase a su vigésima final de la Copa del Rey.
Una remontada que rozó el milagro
El plan salió casi perfecto. Dos goles antes del descanso, dominio territorial, presión asfixiante y una sensación creciente de que la historia podía escribirse de nuevo. El equipo de Hansi Flick aplicó el manual clásico de las grandes remontadas: intensidad, vértigo y paciencia.
El doblete de Marc Bernal, la dirección sobresaliente de Pedri, las picaduras constantes de Lamine Yamal y la amenaza de Raphinha sostuvieron una ofensiva que dejó al Atlético contra las cuerdas durante más de una hora.
Faltó el cuarto. Solo eso.
Musso, el muro invisible
El Atlético decidió sobrevivir. Contener antes que intercambiar golpes. Y el plan conservador de Diego Pablo Simeone funcionó. Juan Musso firmó seis intervenciones, más decisivas que espectaculares, pero absolutamente vitales para sostener la eliminatoria.
El 3-0 terminó siendo la goleada más estéril de la era Flick. Una noche de orgullo sin premio.
Datos que deja la eliminatoria
- Octava final del Cholo Simeone: dos de Copa (2013 y esta), dos de Champions (2014 y 2016), dos de Europa League (2012 y 2018) y una de Supercopa (2020).
- El Camp Nou se le resiste: tras 18 visitas, Simeone sigue sin ganar en el estadio azulgrana.
- Raphinha, infalible desde el punto de penalti: 3/3 esta temporada.
- Bicentenario de Ronald Araujo: alcanza los 200 partidos como azulgrana, segundo más rápido tras Luis Suárez.
📲 Sigue el canal oficial de WhatsApp de Más Fútbol para no perderte el mejor análisis diario del fútbol nacional e internacional.