Una batalla épica bajo las luces de Villa Park: PSG avanza, pero el Villa se va de pie
Villa Park no fue escenario de una derrota. Fue el teatro de una gesta que rozó la inmortalidad. El Aston Villa cayó eliminado de la Champions League, sí. Pero lo hizo con una dignidad que pocas veces se ve en el fútbol moderno. Perdía 0-2 ante el Partis Sain-Germanin y, sin embargo, puso a temblar a todo un gigante europreo.
Era una noche cualquiera en Birmingham… hasta que dejó de serlo. Porque cuando Achraf y Nuno Mendes pusieron tierra de por medio en la eliminatoria, pocos pensaron que el Aston Villa podría volver. Pero volvieron. Y cómo.
Un gol en propia puerta de Pacho encendió la chispa. Un misil de McGinn desató el incendio. Y un gol de Konsa, en una jugada mágica de Rashford, incendió el estadio. Del 0-2 al 3-2 en cuestión de minutos. Y con ello, la eliminatoria a un solo gol del empate global. Villa Park creía, como si de un capítulo de los Peaky Blinders se tratase.
Pero en cada película hay un antihéroe que impide el final feliz. Y ese fue Donnarumma. El italiano se hizo gigante, descomunal, negando el empate en tres ocasiones que valían una prórroga. Detuvo lo imparable: a Rogers, Tielemans y Asensio. Hasta una volea final de Maatsen encontró salvación en la pierna de Pacho, esta vez del lado correcto.
El PSG avanzó a semifinales, pero no sin cicatrices. Porque el Villa no solo vendió cara su piel: la tatuó con orgullo. Emery y los suyos demostraron que están hechos de otra madera. De la que no solo sabe ganar, sino también perder. Con clase. Con coraje.
So incredibly proud.
— Aston Villa (@AVFCOfficial) April 15, 2025
Your support has been unbelievable and we'll go again starting on Saturday 💜 pic.twitter.com/cOYHRR5JwE
Y aunque el marcador diga que ganaron los franceses, los aplausos eternos de Villa Park fueron para su equipo. Porque esta batalla, aunque perdida, fue un manifiesto del futuro. El Aston Villa está listo para dar el siguiente paso.