Rúben Amorim llegó a Old Trafford con la esperanza de devolverle al Manchester United el brillo perdido, pero su debut como técnico de los ‘Red Devils’ comenzó con un tropiezo inesperado: un empate 1-1 ante el penúltimo de la tabla, el Ipswich Town. La película que imaginaba el técnico portugués se convirtió en un thriller sin final feliz, donde André Onana, su portero, fue el protagonista inesperado y el mejor jugador del equipo.
Todo parecía indicar que sería una noche tranquila para los mancunianos. Apenas habían pasado 81 segundos cuando Amad Diallo, con un slalom impresionante, asistió a Marcus Rashford para el 0-1. Un gol tempranero que parecía despejar cualquier duda sobre el nuevo proyecto. Pero la ilusión duró poco. El Ipswich tomó las riendas del partido, exponiendo las carencias de un United sin chispa ni ideas claras.
Onana mantuvo a flote a los ‘Diablos Rojos’ con atajadas heroicas. Primero, un vuelo espectacular ante un remate de Delap; luego, un acto reflejo que repelió un taconazo que parecía sentenciar el duelo. Pero incluso él no pudo evitar el empate. Un zurdazo de Hutchinson, desviado por la cabeza de Mazraoui, se coló en la portería antes del descanso.
El segundo tiempo fue un desierto de creatividad para el United. Pese a dominar la posesión (72 %), los tiros fueron escasos y sin peligro. Ni la entrada de Rasmus Hojlund y Joshua Zirkzee logró cambiar el guion. Amorim, inquieto en la banda, parecía buscar una fórmula mágica que nunca llegó.
Something to build on for Ruben's Reds 🧱#MUFC || #IPSMUN pic.twitter.com/GuzuP6KrHW
— Manchester United (@ManUtd) November 24, 2024
Con cuatro victorias en 12 jornadas, el Manchester United se mantiene en una posición incómoda, duodécimo en la tabla, pero a seis puntos de los puestos de Champions. Para Amorim, este empate es solo el inicio de un largo camino lleno de retos, donde cada paso contará para redirigir el rumbo de un gigante dormido.