El silbato sonó y Julián Álvarez avanzó hacia el balón. La tensión era insoportable. Un resbalón, un golpeo, un grito de gol. Pero el destino tenía otro plan. El VAR irrumpió en escena y desató un huracán de controversia.

El penalti que podía cambiar la historia del Atlético de Madrid en la competición fue anulado. La razón: la revisión mostraba que el argentino había tocado el balón dos veces. Un instante que pasó desapercibido en vivo, pero que el ojo electrónico capturó. Desde ese momento, la batalla no se jugaba en el césped, sino en la opinión pública.

Las redes sociales explotaron. Unos veían contacto, otros solo una ilusión óptica. El Atlético de Madrid, sintiéndose perjudicado, elevó una queja formal ante la UEFA. Querían respuestas. Y las consiguieron.

Horas después, la UEFA publicó un comunicado acompañado de un video frontal que despejaba dudas: «Aunque fue mínimo, el jugador hizo contacto con el balón con el pie de apoyo antes de patearlo». El VAR aplicó la regla vigente: dos toques del mismo ejecutor significan anulación del gol.

Pero la historia no terminó ahí. La UEFA sorprendió al abrir la posibilidad de revisar la norma junto a FIFA e IFAB. ¿Debería modificarse el reglamento en caso de toques involuntarios?

El penalti anulado a Julián Álvarez ya no es solo una jugada más; podría ser el inicio de un cambio en las reglas del fútbol.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo