Villarreal sobrevivió a Pamplona gracias a un futbolista que entiende el juego desde la jerarquía. Bajo una lluvia constante y en un escenario hostil, Gerard Moreno sostuvo al equipo groguet para firmar un 2-2 que frena la inercia positiva de Osasuna en la jornada 22 de Primera División.
Gerard Moreno, jerarquía pura
El capitán del Villarreal asumió la responsabilidad desde el inicio. Transformó el penalti del 0-1 y, cuando el partido parecía escaparse, emergió de nuevo. Un cabezazo imponente a la salida de un córner devolvió el empate y confirmó que su influencia va mucho más allá del gol.
Osasuna castiga por arriba
Osasuna no se dejó intimidar. Víctor Muñoz y Ante Budimir encontraron premio en el juego aéreo, retratando a Rafa Marín y empujando la remontada local. El Sadar se encendió y el Villarreal quedó contra las cuerdas durante varios tramos del encuentro.
El fútbol es simple: un buen centrador y un buen rematador en el área.
— (fan) Don Shelby (@DonShelby_) January 31, 2026
Don Ante Budimir.
De profesión: cazador. pic.twitter.com/9nkdSgOBkN
La polémica que inclinó el contexto
En letra pequeña quedó la actuación de De Burgos Bengoetxea. Alejandro Catena debió ver la segunda amarilla tras una infracción clara sobre Georges Mikautadze, una acción que pudo cambiar el desarrollo del partido y que permitió a Osasuna sostener su presión sin castigo disciplinario.
Liderazgo que trasciende el marcador

Gerard Moreno no solo marcó dos goles. Tras el penalti inicial, se acercó a la banda para mostrar la camiseta de Juan Foyth al público de El Sadar. Un gesto de capitán, dedicado al argentino tras romperse el tendón de Aquiles, que refuerza su rol como eje emocional del Villarreal.
Un punto para cada equipo. Para Osasuna, sensación de oportunidad perdida. Para el Villarreal, la confirmación de que la calidad, cuando aparece, sigue siendo el mejor salvavidas.