El Real Madrid sentenció al Atlético en apenas 18 minutos y se metió en la final de la Supercopa femenina con una actuación tan eficaz como contundente.

Dieciocho minutos. Eso fue todo lo que necesitó el Real Madrid para convertir una semifinal de Supercopa en un trámite. Athenea del Castillo, Caroline Weir y Linda Caicedo construyeron una ventaja imposible de levantar para un Atlético de Madrid superado por la presión, los errores propios y la claridad rival.

En una noche fría y lluviosa en Castalia, el equipo blanco entendió el partido desde el primer segundo. Presión alta, lectura de los espacios y una ejecución quirúrgica ante cada fallo rojiblanco.


Athenea abre la herida

El primer golpe llegó pronto. Apenas habían pasado cinco minutos cuando Athenea del Castillo castigó una pérdida en salida del Atlético. La presión de María Méndez sobre Jensen se transformó en una asistencia involuntaria que la cántabra convirtió en el 1-0.

Athenea, desatada, dejó además dos acciones de pura calidad antes del descanso: un caño y una ruleta dentro del área que reflejaron la diferencia de confianza entre ambos equipos.


Weir y Caicedo sentencian

El Atlético no tuvo tiempo para reaccionar. En el minuto 15, un error inexplicable tras un saque de esquina permitió a Caroline Weir recoger un balón suelto y fusilar desde lejos a Lola Gallardo. El 2-0 ya olía a sentencia.

Cuatro minutos más tarde, Linda Caicedo firmó el tercero tras una carrera imparable culminada con un disparo potente desde fuera del área. El Real Madrid no necesitó dominar: esperó, castigó y cerró el partido antes del minuto 20.


Un Atleti sin respuestas

A pesar del 3-0, el Atlético intentó estirarse. Amaiur fue la más insistente, pero se topó una y otra vez con Misa, segura y sin fisuras. El Real Madrid, mientras tanto, rozó el cuarto con un disparo de Alba Redondo al lateral de la red.


Segunda mitad intrascendente

Tras el descanso, el guion apenas cambió. El Atlético se volcó con orgullo, pero sin claridad. Linda Caicedo estrelló un balón en el poste y Shei rozó su primer tanto, mientras el Real Madrid aguardaba sin prisas.

El gol de Luany en el 72’ solo sirvió para maquillar el marcador. El empuje final rojiblanco no alteró el desenlace: el Real Madrid selló su billete a la tercera final de Supercopa de su historia, donde se medirá al Barcelona o al Athletic Club.


Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo