Chile cae, pero avanza con el corazón en vilo

La noche en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos estaba escrita para ser una fiesta, pero terminó siendo un guion de suspenso. Chile cayó 2-1 ante Egipto en un partido que parecía sentenciado desde el golazo de Nicolás Cárcamo al minuto 27, un derechazo desde fuera del área que desató la euforia de miles.

Sin embargo, cuando el reloj marcaba el quinto minuto de añadido, la historia dio un giro inesperado: Omar Khedr ejecutó un tiro libre perfecto que silenció a todo un país. El tanto egipcio no solo selló la derrota chilena, sino que también desató la angustia y el cálculo matemático en la grada y el banquillo.

“Tenemos sensaciones encontradas —admitió Agustín Arce, número 10 de la Rojita, en declaraciones a FIFA—. Dolor por perder, pero felicidad por haber clasificado”. La frase resume el sentimiento nacional: tristeza y alivio en una misma respiración.

La clasificación no llegó por los goles, sino por las tarjetas. El desempate frente a Egipto se resolvió por el “fair play” de la FIFA: Chile acumuló -5 puntos en conducta, mientras que los africanos, con cuatro amarillas en el duelo directo, quedaron atrás. Cada amonestación fue celebrada como si se tratara de un tanto.

Nicolás Suárez, referente en la zaga, lo explicó con franqueza: “Perdimos por desconcentración. Tuvimos ocasiones, los sometimos, pero nos faltó concretar. Estamos preparados para lo que viene”.

El técnico Nicolás Córdova, por su parte, mostró autocrítica en zona mixta: “Otra vez fallamos en la definición. Nos queda el sabor amargo, pero también la certeza de que este grupo tiene carácter”.

La Rojita, que había debutado con triunfo ante Nueva Zelanda y caído frente a Japón, cerró la fase de grupos con un guion inesperado. Clasificó segunda, y ahora espera a un rival de peso: México, Brasil o España, que se juegan su lugar en el Grupo C.

El destino de Chile sigue en juego. Lo que parecía un derrumbe terminó en supervivencia. Y ahora, liberados de la presión, estos jóvenes tendrán una nueva oportunidad para soñar.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo