Estambul se convirtió en un infierno para el Liverpool. El equipo de Arne Slot, que ya llegaba tocado tras perder en Premier ante el Crystal Palace, sumó su segunda derrota consecutiva: esta vez en Champions, frente a un Galatasaray que volvió a creer en su mística europea.
El relato comenzó con un estadio Ali Sami Yen convertido en caldera. Desde la víspera, los ultras otomanos recibieron al Liverpool con fuegos artificiales y petardos, un preludio de la batalla que vivirían al día siguiente.
Hinchas del Galatasaray prendieron fuegos artificiales a la 1:55am, a las afueras del hotel donde se quedó el equipo del Liverpool horas antes del partido: 🇹🇷🎆 pic.twitter.com/xJgfcXrDXm
— Futbol de Inglaterra (@Mercado_Ingles) October 1, 2025
En el minuto 28, Dominik Szoboszlai derribó a Baris Alper Yilmaz dentro del área. Víctor Osimhen, con una calma implacable, lanzó al centro y marcó el 1-0. La euforia turca se desató.
"Dominik [Szoboszlai] did nothing wrong. He felt a little flick and he went down. They made a 20% penalty, a 100% penalty. It was smart from them."
— LFC Transfer Room (@LFCTransferRoom) September 30, 2025
🎙️Arne Slot on Galatasaray penalty
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El Liverpool, pese a intentarlo con Wirtz, Ekitiké y más tarde con Salah, nunca encontró claridad en el último pase. Según Opta, apenas firmaron dos disparos a portería en 90 minutos, un dato demoledor para un equipo que invirtió más de 200 millones en fichajes este verano.
La escena de mayor tensión llegó al minuto 89: el árbitro señaló penalti a favor de los ‘reds’ tras una dura entrada sobre Konaté, pero el VAR corrigió la decisión. El grito de alivio retumbó en Estambul.
Galatasaray cerró así su primera victoria en esta fase de Champions, tras el doloroso 5-1 que les había endosado el Eintracht. Liverpool, en cambio, encadena dudas. Un proyecto que prometía «dar miedo» luce hoy frágil y sin química.
