FIFA estrena la tarjeta verde en Chile: la revolución arbitral

El silbato suena, el estadio ruge y de pronto la polémica estalla: ¿fue gol legítimo, penal o una expulsión injusta? En el Mundial Sub 20 de Chile, la FIFA decidió que esas preguntas ya no solo dependan de la sala de un VAR repleto de pantallas, técnicos y millones en infraestructura. Ahora, una simple tarjeta verde puede cambiarlo todo.

Se llama Football Video Support (FVS) y es la apuesta más reciente del organismo rector del fútbol para democratizar la justicia arbitral. Inspirado en deportes como el rugby y el hockey, este sistema busca ser ágil, económico y universal, reduciendo costos y acercando la tecnología incluso a las federaciones con menos recursos.

A diferencia del VAR tradicional, el FVS prescinde de grandes estructuras: menos cámaras, menos técnicos, más simplicidad. Los entrenadores disponen de dos solicitudes por partido y, al levantar la tarjeta verde, activan la revisión. Eso sí, solo en momentos decisivos: goles, posibles penales, rojas directas o confusión de identidad.

El FVS ya se había ensayado en la Copa Juvenil Blue Stars y en el Mundial Femenino Sub 20 de Colombia 2024. Los resultados fueron “alentadores”, según informó la propia FIFA, y allanaron el camino para su estreno en una vitrina global como Chile 2025.

Pierluigi Collina, presidente de la Comisión de Árbitros de FIFA, lo definió sin rodeos: “El FVS ha sido todo un éxito en las pruebas previas. Es fundamental abrir la tecnología a todos los rincones del fútbol”. Su colega, Massimo Busacca, fue igual de categórico: “Este torneo nos da la oportunidad de dejar un legado arbitral que puede marcar una nueva etapa en la interpretación del juego”.

Con esta innovación, el mapa tecnológico del arbitraje presenta hoy tres modelos en paralelo:

  1. El VAR tradicional, extendido en las ligas más poderosas.
  2. El VAR 3D, con chip en el balón, estrenado en Catar 2022.
  3. El FVS, más accesible y activado por entrenadores.

El Mundial Sub 20, disputado en Santiago, Valparaíso, Rancagua y Talca, se convierte así en un laboratorio del futuro, donde no solo se mide el talento de las nuevas generaciones, sino también el alcance de una herramienta que podría marcar un antes y un después.

Más allá de goles y emociones, esta puede ser la revolución silenciosa del fútbol: un deporte más justo, más ágil y, sobre todo, más accesible para todos.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo

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