El regreso del Real Madrid a la Champions League no fue un estreno cualquiera: fue una montaña rusa de emociones, polémica y drama en el Santiago Bernabéu.
Olympique de Marsella, dirigido por Roberto De Zerbi, se plantó sin miedo y golpeó primero. Mason Greenwood robó un balón y asistió a Timothy Weah, quien fulminó a Thibaut Courtois en el primer poste. Silencio en la grada y sorpresa en Europa.
El partido, sin embargo, tenía un protagonista inevitable: Kylian Mbappé. El francés, en su primera Champions como jugador del Madrid, tomó la responsabilidad. Tras un derribo a Rodrygo, ejecutó con frialdad desde los once pasos para igualar. La euforia blanca duró poco: Dani Carvajal, que había ingresado por el lesionado Trent Alexander-Arnold a los tres minutos, fue expulsado por un insólito cabezazo al arquero Gerónimo Rulli.
Con diez hombres, y ante un Marsella valiente, el destino parecía escrito. Pero la historia de la Champions está hecha de giros inesperados. Facundo Medina fue sancionado por una mano dentro del área que desató la polémica. Mbappé, otra vez, ejecutó con precisión quirúrgica para firmar el 2-1 definitivo.
Y cántelo de nuevo… ¡Penal para el Real Madrid!
— Nayib MF (@NayibMF) September 16, 2025
Una mano en el área. #RealMadrid #ChampionsLeague pic.twitter.com/A1OWJ83dFW
El debut europeo de Xabi Alonso como técnico merengue estuvo marcado por decisiones arriesgadas: Vinicius en el banquillo, Mastantuono como titular y un equipo con rotaciones tras la corta pretemporada por el Mundial de Clubes. Pero en medio del caos, Madrid volvió a demostrar por qué es el rey de Europa: sabe sobrevivir.
