El Espanyol derriba al Atleti en una noche épica

El fútbol tiene noches que parecen escritas para el cine, y la primera jornada de la nueva temporada de Liga dejó una de ellas en el RCDE Stadium.
El Atlético de Madrid, dirigido por Diego Pablo Simeone, arrancó con ventaja gracias a un golazo de falta de Julián Álvarez, pero la historia dio un giro inesperado: el Espanyol, impulsado por su gente y por la valentía de su técnico, Manolo González, terminó derribando al gigante rojiblanco con un 2-1 que ya forma parte del relato blanquiazul.

El guion parecía claro cuando Álvarez —ya con 30 goles oficiales en su cuenta como ‘colchonero’, según datos de Opta— adelantó a los visitantes con un disparo impecable. Sin embargo, Simeone volvió a la receta más criticada de sus últimos años: replegarse tras la ventaja. Lo que parecía un plan de control terminó siendo un error fatal.

El RCDE Stadium olió la sangre y rugió como nunca. González ordenó atacar y sus cambios lo premiaron: Miguel Rubio, en su debut oficial, firmó el empate. Pere Milla, en las postrimerías, coronó la remontada con un cabezazo imposible para Oblak. La grada lo celebró como una victoria épica; la prensa, como Marca y AS, coincidió en señalar que el Atleti dejó escapar un triunfo que parecía suyo.

La polémica también acompañó: el estadio reclamó la segunda amarilla para Johnny Cardoso tras una dura acción sobre Pol Lozano, pero el colegiado optó por la cautela.

Más allá de los detalles arbitrales, lo que quedó claro fue la lección: en el fútbol, el miedo se paga caro, y el Espanyol supo que ir a por todas a veces es la única forma de ganar.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo