Nico Williams renace en San Mamés con triunfo agónico

San Mamés, domingo por la noche. El aire de Bilbao se cargaba de tensión y expectativa. Durante meses, el nombre de Nico Williams fue juzgado como en Minority Report, acusado antes de tiempo por una traición que nunca cometió: marcharse al Barcelona. Pero el destino se torció. El ‘10’ renovó hasta 2035, juró fidelidad eterna al escudo rojiblanco… y en su primer partido de la temporada, convirtió los silbidos en ovación y las dudas en certeza.

El Athletic Club venció 3-2 al Sevilla FC en un debut liguero que parecía tranquilo y terminó siendo una película de suspenso. Nico abrió el marcador tras provocar y convertir un penalti —cedido por su hermano Iñaki— y poco después asistió a Maroan Sannadi para el 2-0. La fiesta parecía completa hasta que el Sevilla se rebeló.

Un disparo suyo al poste fue el preludio del sufrimiento. Con Dodi Lukébakio como protagonista, los andaluces resurgieron: primero con un golazo del belga para el 2-1 y después con el empate de Agoumé. Fueron minutos infernales en los que Unai Simón sostuvo al Athletic con paradas decisivas frente a Ejuke y Akor Adams.

La película encontró su clímax en los pies de Nico otra vez. Un regate eléctrico dejó atrás a Kike Salas y permitió que el debutante Robert Navarro firmara el 3-2 definitivo. El público estalló. Nico ya no era el traidor juzgado antes de tiempo, sino el héroe que San Mamés necesitaba.

El Sevilla, pese a su empuje, volvió a exhibir sus grietas defensivas y solo encontró respiro en los destellos de Ejuke y Lukébakio. “Se nos escapó por detalles atrás”, admitirían en el vestuario visitante, según datos recogidos en la crónica de LaLiga.

Con apenas tres disparos a portería, el Athletic marcó tres goles. Efectividad pura. Y el dato final que resume la noche: 0-7 en fueras de juego, muestra de cómo Valverde adelantó a su defensa para frenar a los extremos hispalenses.

La temporada apenas comienza, pero en Bilbao ya saben que el amor y la redención pueden escribirse con el número 10 en la espalda.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo