Era una tarde que prometía espectáculo, pero terminó siendo un capítulo de tensión y drama. En el minuto 15 del duelo entre el FC Barcelona y el CD Leganés, la joven estrella Lamine Yamal sufrió una dura entrada de Yvan Neyou. Aunque el árbitro no consideró que el golpe ameritara mayor sanción, el impacto fue tan significativo que el extremo se dobló el tobillo de forma aparatosa.
A pesar del dolor evidente, Lamine Yamal, con apenas 16 años, mostró una determinación asombrosa al continuar en el campo. Pasaron 50 largos minutos antes de que, incapaz de más, solicitara el cambio. Los exámenes posteriores confirmaron lo temido: lesión de grado 1 en el ligamento intertibio-peroneo anterior de su tobillo derecho.
Esta lesión no solo lo alejará de los campos entre tres y cuatro semanas, sino que deja al Barça sin uno de sus talentos más prometedores en momentos cruciales: el duelo contra el Atlético por el liderato, la Copa del Rey ante el Barbastro y posiblemente la Supercopa de España.
Por otro lado, Yvan Neyou, quien protagonizó la desafortunada acción, enfrenta una tormenta fuera del campo. Tras el partido, el jugador del Leganés denunció haber recibido insultos racistas a través de sus redes sociales. Un episodio que recalca la importancia de erradicar el odio del fútbol.
Mientras el Barça sufre la ausencia de su joven estrella, el incidente reabre el debate sobre la presión que enfrentan los futbolistas en un deporte donde cada acción, incluso las involuntarias, puede cambiar el curso de una temporada.