Montjuïc presencio una noche de fútbol que desafía la lógica. El Leganés, un equipo que pelea por la permanencia, sorprendió al Barcelona, líder del campeonato, con una victoria por 0-1 en un partido que quedará grabado como un ejemplo de sacrificio y estrategia.

El gol tempranero de Sergio González marcó el rumbo de un encuentro donde la defensa ‘pepinera’ y las extraordinarias atajadas de Marko Dmitrovic dejaron sin respuesta a los azulgranas. Apenas al minuto 4, un saque de esquina ejecutado por Óscar Rodríguez encontró a González sin marca, quien, con un impecable cabezazo, puso en ventaja a su equipo.

A partir de ese momento, el Barcelona de Hansi Flick se enfrentó a un muro infranqueable. Dmitrovic, en su mejor noche, se lució con paradas milagrosas, como una volea de Raphinha y un disparo a quemarropa de Lewandowski. Su actuación, complementada por una defensa aguerrida, desdibujó al ataque culé, que terminó cayendo en la previsibilidad de los centros de las bandas.

El Leganés también aprovechó la permisividad del árbitro, jugando con intensidad y contacto físico, una apuesta arriesgada que terminó funcionando. La polémica no faltó, con una posible falta sobre Raphinha que no fue sancionada, lo que desató la frustración de la grada local.

Para el Barcelona, este tropiezo llega en el peor momento. La próxima semana, se jugará el liderato contra el Atlético de Madrid, pero lo hará con la presión de no haber podido sumar frente al equipo menos esperado. Por su parte, el Leganés celebra una victoria que no solo les aleja del descenso, sino que reafirma que en el fútbol, hasta el rival más humilde puede dar una lección magistral.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo

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