Quiso jugar desde atrás. Quiso tener la pelota. Quiso ser Flamengo. Pero al fútbol, como a la vida, a veces no basta con querer. En un partido cargado de vértigo y errores no forzados, el Bayern Múnich aprovechó cada desliz brasileño para sellar su pase a los cuartos del Mundial de Clubes tras vencer 2-4 al campeón sudamericano.
La historia arrancó con intensidad. A los seis minutos, los alemanes ya mandaban en el marcador. Un gol en propia puerta de Erick Pulgar y una definición quirúrgica de Harry Kane pusieron al Flamengo contra las cuerdas. Y aunque el ‘Mengao’ reaccionó con orgullo y recortó distancias con un golazo de Gerson, cada intento de remontada fue castigado con la frialdad de un equipo que huele sangre y no perdona.
El plan de Filipe Luis era claro: salir con el balón desde el fondo, dominar el tempo y controlar el juego. Pero Vincent Kompany, estratega sigiloso, tendió trampas con una presión alta hombre por hombre que desactivó la salida de balón carioca. Lo que en el pizarrón parecía audaz, en la práctica fue suicida.
¡Gol del Bayern! ⚽️🔥 Goretzka dispara de larga distancia. Rossi simplemente se queda mirando 👀 #MundialDeClubes #MundialDeClubes2025 pic.twitter.com/kcpyqQkuAm
— Nayib MF (@NayibMF) June 29, 2025
Goretzka y Kane firmaron los otros goles del Bayern en un duelo donde la eficacia germana fue brutal. Luiz Araujo —protagonista negativo— falló en la salida en dos goles y cometió errores de bulto. Jorginho descontó de penalti, pero la remontada se quedó en deseo.
El Bayern no fue brillante. No fue demoledor. Fue letal. Como un lobo paciente que espera su momento. El Flamengo, en cambio, fue corazón, fue riesgo, fue romanticismo táctico. Y eso, contra el Bayern, suele pagarse caro.
