ya camina sin ruedines

En Philadelphia no solo llovió agua… también cayó fútbol. A la tercera fue la vencida: el Real Madrid de Xabi Alonso por fin mostró sus cartas. Dejó atrás las dudas, los parches tácticos y la dependencia de Courtois, y ofreció su primera función completa: presión alta, juego coral, genialidades individuales y, sobre todo, una idea más clara.

El rival era el Salzburgo, pero en la mente ya aparecía la Juventus. Porque el objetivo estaba claro: avanzar como líder del grupo Lo consiguió el Madrid, y lo hizo con una puesta en escena seria, ambiciosa, reconocible. Como si al fin se rompiera la crisálida y empezara a volar el proyecto del técnico de Tolosa.

Vinicius volvió a ser ese jugador que combina caos con genio. Marcó tras una obra maestra de Bellingham en largo y luego firmó una asistencia a lo Guti: con la portería a tiro, decidió pisarla atrás para Valverde.

El partido también trajo novedades tácticas. Xabi sorprendió con defensa de tres, Rudiger incrustado como central y los carriles abiertos para Alexander-Arnold y Fran García. El resultado fue más amplitud, más presión coordinada, más intención. El técnico lo tiene claro: talento sí, pero sin anarquía. Libertad, pero con responsabilidad.

Y mientras la gasolina duró, el plan se ejecutó a la perfección. El Salzburgo, ya eliminado, apenas pudo resistir. Gonzalo, otra vez revelación silenciosa, firmó un golazo con vaselina y se marchó con más argumentos para quedarse en la primera plantilla. En silencio, ya es un plan B que empieza a parecer plan A.

Luka Modrid, eterno, jugó y sumó su décima victoria en el Mundial de Clubes. Casi sin querer, otro récord más para su museo personal.

Ahora, el Real Madrid se cruza con la Juventus. El siguiente peldaño en esta nueva etapa. Porque si algo quedó claro en Philadelphia es que el Madrid de Xabi Alonso ya se quitó los ruedines. Y va cuesta arriba.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo